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viernes, 5 de octubre de 2018

Hombres cuentan cómo descubrieron que no son padres biológicos de sus hijos

Las impugnaciones de paternidad no son aisladas en Ecuador. El Consejo de la Judicatura documenta 12 371 causas resueltas a escala nacional entre el 2013 y el 2017; Guayas y Pichincha son las provincias con mayor número de casos. En el mismo período hubo 933 casos de reconocimiento voluntario del menor. Para recurrir a las dos figuras, miles de papás, mamás y sus hijos se sometieron a pruebas de ADN.

Las siguientes son historias de impugnación de paternidad:

 Con su mano derecha, Christian Enríquez, de 38 años, muestra en la pantalla de su computadora el mail que le envió su exesposa, Ximena. Le decía que, pese a los problemas que afrontaron durante su matrimonio, Dios les bendijo porque estaba embarazada. Quería que cambien las cosas y mejoren su relación por el bien del bebé, quien nació en abril del 2011 y lo llamaron Mateo.

Su vida cambió junto al pequeño. Publicaba sus fotografías en redes sociales. Le enseñó a montar bicicleta. Le compraba camisetas de fútbol. Lo llevaba al estadio Olímpico Atahualpa para ver los partidos de su equipo preferido, El Nacional. Se tatuó el nombre de Mateo en el brazo derecho para llevarlo en la piel…

¿Qué ocurrió después? La pareja se separó en el 2014. Christian visitaba a Mateo cada 15 días como lo estableció el Juzgado de la Niñez y Adolescencia. Sin embargo, él notó que las cosas no iban bien. El mismo infante empezó a mencionar que Enríquez no era su padre. Lo había escuchado decir de su madre y su abuela en repetidas ocasiones mientras conversaban.

Esa situación lo desesperó. No podía dormir ante lo que ocurría. Por eso, en diciembre del 2017, Enríquez planteó una demanda de impugnación de paternidad, la cual fue calificada en la Justicia. Tras las pruebas de ADN realizadas en la Cruz Roja se confirmó que no era el padre biológico de Mateo.

La impugnación de la paternidad es un proceso que se realiza cuando un hombre tiene indicios de que no es el padre biológico de su hijo. Según el artículo 233 del Código Civil, esta acción puede ser ejercida por el padre cuyo hijo nació dentro del matrimonio y sospeche que no es suyo (también se aplica para las uniones de hecho). De igual forma, quienes se pretendan verdaderos papás, los hijos y los que constan legalmente registrados como padres y cuya filiación se impugna.


Datos del Consejo de la Judicatura refieren que 12 371 causas resueltas por impugnación de paternidad se registraron a escala nacional desde el 2013 hasta el año pasado.


La entidad no precisa el número de casos cuyos fallos resultaron a favor o en contra de quienes impugnaron. Tampoco especifica el tipo de caso. Es decir, si un padre biológico impugnó la paternidad de su hijo. O si un mayor de edad lo hizo al enterarse quién es su verdadero padre. Tampoco si alguien reconoció legalmente a un infante y luego se enteró, tras la prueba de ADN, que no era el papá.


Las provincias con mayor cantidad de casos fueron Guayas y Pichincha con 1 915 y 1 964. Le siguen Azuay, Chimborazo y Manabí con 840, 819 y 838 respectivamente (ver cuadro adjunto de cifras).


Pero, ¿es posible quitarle el apellido al enterarse que no es el papá biológico del niño? En la Resolución No. 0167-2014, dictada en el juicio 0095-2014, del 19 de agosto de 2014, la Sala de la Familia, Niñez y Adolescencia de la Corte Nacional de Justicia, falló: No procede la acción de impugnación de reconocimiento voluntario de la paternidad o maternidad realizado por quien asumió la calidad legal de padre o madre, conociendo que el hijo no era biológicamente suyo.


En ese contexto, Patricio Gualotuña, juez de la Niñez y Adolescencia, explica que esa disposición se aplica en los casos de hombres que reconocen a los hijos de sus parejas conociendo que son de otras personas. Una vez que lo hicieron es imposible hacerse para atrás. “Muchas veces ocurre así”. Asimismo, hubo abuelos que reconocieron voluntariamente a sus nietos como hijos. Luego, al tener problemas familiares, ya no pueden impugnar porque lo hicieron de forma voluntaria. “Se les ha negado porque es ilógico”.


De otro lado, con la resolución No. 05-2014 (R.O. 346, 2.10.2014) de la CNJ se emitió un fallo de triple reiteración, de cumplimiento obligatorio. Este dice que el reconocimiento voluntario de un hijo o hija es un acto irrevocable. El legitimado activo del juicio de impugnación de reconocimiento es el hijo o cualquier persona que demuestre interés en ello, “excepto el reconociente, quien solo puede impugnar el acto del reconocimiento por vía de nulidad del acto”. Esa nulidad se aplica cuando se comprobó que hubo inducción al error, dolo y fuerza.


En el caso de Enríquez, su abogado demostró que hubo inducción al error. Lo hizo con los correos electrónicos de Ximena en los que le dijo que esperaba un bebé de él. A esto se sumó la prueba de ADN que fue certificada por una analista molecular de Cruz Roja.


Con esas evidencias, la demanda fue calificada a inicios de este año. La mujer buscó que se realice otro examen de ADN, lo cual le negó el juez. En la audiencia realizada en agosto de este año se exhibió nuevamente las pruebas que “excluyen la existencia de vinculo biológico de paternidad” entre Enríquez y Mateo. Finalmente, ella y su defensa se allanaron a la demanda. Así se declaró que Enríquez no es el padre biológico de Mateo y en lo posterior él constará como padre desconocido.


Él estaba aniquilado emocionalmente. Incluso acudió al psicólogo en búsqueda de ayuda. “No fui a la oficina, salí de mí mismo, era un zombie. Lloraba demasiado. En su trabajo lo entendieron y ayudaron para que salga de vacaciones. No laboró durante dos meses. En ese tiempo, no mantuvo contacto con sus amigos, tampoco con sus familiares. Ahora, lo único que busca es rehacer su vida con su novia. “Al niño lo amo, pero no es justo…”.



Y hay más historias que también se cuentan en los pasillos de los centros en donde se realizan pruebas de ADN. Emilia Vaca es la subgerente de Servilab, una cadena de laboratorios que se dedica a esa actividad en Quito. Mensualmente se realiza allí un promedio de 100 pruebas de ADN. De ellas, el 75% corresponden a hombres y el resto a mujeres.


Cuenta que los varones acuden a ese sitio generalmente por celos. Otros porque sus nuevas parejas les incitan a que se practiquen las pruebas. En los casos de las chicas, algunas lo hacen porque dudan sobre quién es el verdadero papá de sus hijos o porque los padres biológicos no quieren reconocerlos.


Recuerda que un hombre acudió con su hijo, de 9 años, para retirar los resultados de las pruebas de ADN que se hizo. Era un domingo de ciclopaseo y ambos planificaron salir a pedalear durante la mañana. Tras ingresar al edificio, el niño lo esperó afuera con las bicicletas. Al conocer que los resultados fueron negativos, él lloró desconsoladamente. “El chico está afuera porque salimos a pasear ¿Qué le digo ahora? ¿No sé qué hacer?”, expresó mientras sollozaba.


Una situación similar vivió Jorge Torres, de 42 años, en el 2013. Cuando su niña cumplió 9 se enteró que no era su progenitor. Su vida se derrumbó y comenzó a beber licor descontroladamente. Trató de conversar con la mamá, pero ella le dijo que no quería su ayuda y que deje de pagar las pensiones alimenticias, que le iba a devolver hasta el último centavo.

Ellos tuvieron una relación amorosa por varios años y la pequeña nació luego de que se separaron. Él la reconoció y la mamá le pidió USD 1 500 como pensión alimenticia. En esos momentos tuvieron problemas y la justicia, con base en los ingresos de Torres, la fijó en USD 490. Ante los inconvenientes, sus allegados le recomendaron someterse al examen de ADN.


Tras conocer los resultados negativos, él impugnó la paternidad y, desde el 2013, la niña ya no tiene su apellido, tampoco recibe la pensión. Ahora ella tiene 16 años y vive con su mamá.


Él se fue a vivir en Europa para recuperarse emocionalmente. “Me fui porque no me hallaba. Apareció la oportunidad de estudiar y trabajar en otro continente y voy dos años acá”. No tiene más hijos, pues siempre se enfocó en la pequeña con la que tenía una relación de paternidad. Trató de rehacer su vida con otra chica, pero sus problemas eran tan fuertes que se separaron.


Ahora, él demandó a la mamá por daño moral y espera la resolución del juez con una indemnización de USD 50 000. Lo hizo con base en el artículo 242 del Código Civil: “Durante el juicio se presumirá que el hijo lo es del marido, y será mantenido y tratado como tal. Pero una vez que se declare judicialmente que el marido no es el padre, tendrá derecho el marido y cualquier otro reclamante a que la madre les indemnice de todo perjuicio que la pretendida paternidad les haya causado”.


Lo mismo hará Enríquez. En el transcurso de esta semana, él y su abogado alistan una demanda en contra de Ximena. En ambos casos, con sentencias a su favor, argumentan que se afectó su voluntariedad con la inducción al engaño.


Gualotuña explica que cada vez es más frecuente que se presenten casos de impugnación de paternidad y la nulidad. A su juicio, los problemas se derivan de lo económico. “Se pide la impugnación porque hay demanda de alimentos”. En otros casos –añade el juez– las impugnaciones se producen por herencias y se apoyan en el inciso cuarto del artículo 233. “Las personas a quienes la paternidad o maternidad impugnable perjudique en sus derechos sobre la sucesión de los que constan legalmente como padre o madre”.

Impugnación de reconocimiento

El Consejo de la Judicatura refiere que 933 causas resueltas por reconocimiento voluntario del menor se han reportado en el país. Las provincias con mayor índice son Tungurahua y Pichincha con 142 y 133. Le sigue Manabí con 119 (ver cuadro).

Nelson Cabezas es un abogado que ha manejado 22 casos de ese tipo. Explica que en esta figura se aplica el artículo 250 del Código Civil. Es decir, pueden hacerlo el hijo y cualquier persona que tiene interés en ello. Asimismo, el reconociente podrá impugnar por vía de nulidad y demostrar que hubo inducción al error, fuerza y dolo.

Así ocurrió con William Cusme al descubrir que no era el papá de su hija, hoy de 5 años. Cuando la pequeña nació, la madre le dijo que era su hija y él la inscribió en el Registro Civil. Tras enterarse que no era el padre verdadero, él presentó la impugnación de reconocimiento.

Argumentó que le indujeron a error al mentirle que era su niña y que la reconozca. Finalmente, el año pasado, el juez declaró la nulidad absoluta del acto de reconocimiento. "Por lo que llevará los apellidos de su madre, debiendo marginarse en este sentido la partida de nacimiento", señala el fallo. Ejecutoriada la sentencia, esta fue inscrita en el Registro Civil.


En otro caso, Myriam Jácome aceptó que su exconviviente, Luis Pérez, no era el progenitor de su hija, de 11 años. Al principio, el hombre presentó la impugnación de reconocimiento y argumentó que también le mintieron diciéndole que era el padre. Luego ella admitió que no era así y se allanó en una audiencia de conciliación. Con ello, se dejó sin efecto el reconocimiento del papá de la menor en la partida de nacimiento. A cambio, él no presentó demanda en contra de su expareja por daños y perjuicios.


En los juzgados de la Niñez y Adolescencia se tratan los casos de impugnación de paternidad.

miércoles, 14 de febrero de 2018

Conmoción en Quito por ataque de perros a una mujer hasta causarle la muerte


Sandra Elizabeth Quishpe, de 35 años, falleció tras ser atacada por cuatro perros en Chillogallo, sur de Quito. Sus familiares recuerdan que la victima fue destrozada por los animales. Piden justicia por este caso. La tarde de este miércoles, 14 de febrero del 2018, los familiares de la víctima recordaron cómo fueron sus últimas horas de vida. Foto: Eduardo Terán / EL COMERCIO

Familia de mujer que murió atacada por 4 perros en Quito acudió a la Fiscalía

Diego Bravo Carvajal

"Cuida a mis hijos que te aman como si fueras su madre. Siento que me voy y pierdo las fuerzas". Esas fueron las últimas palabras que le dijo Sandra Quishpe, de 35 años, a su hermana, antes de morir tras ser atacada por cuatro perros en el barrio San Luis de Chillogallo, sur de Quito.

La tarde de este miércoles, 14 de febrero del 2018, los familiares de la víctima recordaron cómo fueron sus últimas horas de vida. Ella ingresó a las 07:40 del 9 de febrero al Hospital Enrique Garcés (sur) y falleció a las 15:00. En ese tiempo, ella conversó con sus parientes pese a las graves heridas y antes de ingresar al quirófano.

"Esos perros me arrastraron, tenían una ansiedad de comer carne y me mordían como querían ¡Tenía mucho miedo! Yo les gritaba y ustedes no me escuchaban", eso le dijo a Michelle Lema, hija de la víctima. "También nos dijo que le dolían mucho las piernas", añadió la joven.


Tras el ataque, Sandra estaba irreconocible -según sus allegados- bañada en sangre. Los canes le rompieron parte del cuero cabelludo y huesos de la cabeza.

Le devoraron el talón y el músculo de la pierna. Se le veían las venas y arterias del brazo. “A lo que salió a las 05:00, los perros le agredieron, como más pudieron. La arrastraron. Encontré la chompa, medias, parte de la ropa”, relató Nataly Lema, hija de la mujer fallecida, al caminar por el lugar donde su madre fue atacada.


Sandra se dirigía a su trabajo, en Iñaquito. “Ella trabajaba, nos mantenía a todos, nos daba todo para la comida, porque cuando mi papá y mi esposo a veces no tenían trabajo, ella nos daba todo”, señaló Nataly. Luego agregó que desea que el caso sea llevado a las autoridades para que la muerte de su madre no quede impune. Hernán Lema la encontró herida. Refirió que el ataque se produjo en un pequeño sendero de tierra y hierbas.

Los parientes de Sandra Quishpe acudieron la tarde del miércoles a la Fiscalía para presentar la denuncia. Piden que se haga justicia y este caso no termine en la impunidad. Junto a la casa de la víctima vive la propietaria de los cuatro perros (Tomás, Daki, Lazy y Drago).

La tarde del 14 de febrero, ella pidió la reserva de su identidad y dijo que se defenderá legalmente ante una demanda. Lamentó lo sucedido. “Con este problema de que ha suscitado un caso fortuito, un accidente. Los perros, no sé de qué forma, amanecen afuera. Como usted ve aquí hay un cerramiento grande, un terreno de 1 300 metros en donde los perros recorrían por aquí. Tal vez nosotros los teníamos por precaución porque, como usted ve, este barrio es campo y aquí me han robado, se roban las cosas. Por eso tenía los perritos, pero esto que ha sucedido es muy grave, estamos consternados, sufridos por ser vecinos, por los perros que causaron esto”.

Tras lo ocurrido, la noche del 10 de febrero, empleados del Municipio de Quito llegaron hasta su casa y se llevaron las mascotas.

“Nos retiraron a los perros la noche del sábado, a las 20:00. Llegaron funcionarios del Municipio, de la Agencia Metropolitana de Control. Me defenderé con mi respectivo abogado porque tengo derecho a defenderme”, dijo la mujer.

Posibles cargos penales

Una pena privativa de libertad, de 3 a 5 años, podría ser la sanción para el dueño de un perro que ataque a una persona hasta causarle la muerte. Esto se aplicaría con base en el artículo 145 del Código Orgánico Integral Penal (COIP).

Así lo indica Walter Enríquez Vásquez, abogado y exdecano de la Facultad de Jurisprudencia de la Universidad Central del Ecuador. A su juicio, lo que se evaluaría con el debido proceso, en un hecho de esta índole, es el grado de responsabilidad frente al cuidado que debe tener el dueño con su mascota.

 La legislación sería aplicable al caso que generó alarma social, ya que cuatro canes atacaron a una mujer, argumentó el jurista. Es decir, el propietario tuvo que ser precavido en el cuidado de sus animales.

Además, dice, Enríquez, debería tomarse en cuenta al artículo 27 del mismo Código. “Actúa con culpa la persona que infringe el deber objetivo de cuidado, que personalmente le corresponde, produciendo un resultado dañoso. Esta conducta es punible cuando se encuentra tipificada como infracción en el COIP”.


No hubo una actitud dolosa –acotó el doctor Enríquez- pero sí hubo una de orden culposo.

En cuanto a los daños y perjuicios, en su momento, el dueño de los animales debe responder como responsabilidad civil.

Este Diario recorrió esta tarde el barrio donde se produjo la muerte de Sandra. Sus familiares la recuerdan trabajadora, en su puesto de venta de frutas en el mercado Iñaquito.

Antes de morir le pidió a su hija que terminara el colegio y que la iba a apoyar en sus estudios. También apoyaba a su esposo, Segundo Lema, quien trabaja en tareas de construcción.

http://www.elcomercio.com/actualidad/fiscalia-mujer-muerte-ataque-perros.html

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 Una mujer murió atacada por cuatro perros cuando salía a trabajar en Quito

Diego Bravo Redactor (I)

Sandra Elizabeth Quishpe, de 35 años, falleció el pasado viernes 9 de febrero de 2018, cerca de su casa, cuando caminaba para tomar el transporte que la llevaría a su trabajo. Fue atacada por cuatro perros pastor alemán, en Chillogallo, sur de Quito.

Tras el hecho, la Agencia Metropolitana de Control del Municipio de Quito abrió un proceso administrativo y dispuso una medida cautelar: el retiro de los canes a los propietarios.

La Ordenanza 0048, en su artículo 59, señala que serán sancionadas las personas que no mantengan a los animales de compañía dentro de su domicilio con las debidas seguridades o que las dejen transitar por espacios públicos o comunitarios, sin la compañía de una persona responsable del animal, a fin de evitar situaciones de peligro, tanto de las personas como del animal.

 Sandra se dirigía hacia Iñaquito cuando fue sorprendida por los perros. Cada mañana salía de casa con su pareja, pero el viernes él no pudo acompañarla.

En su velatorio, el domingo 11 de febrero, sus familiares estaban afectados. La víctima dejó en la orfandad a dos hijos. Las autoridades investigan el caso. Por fuera de posibles implicaciones penales por la muerte, la Ordenanza 0048 contempla una multa del 45 al 90% de un salario básico para los propietarios de animales que los dejan en la calle.

http://www.elcomercio.com/actualidad/perros-ataque-mujer-muerte-quito.html

domingo, 10 de diciembre de 2017

Samuel, el pequeño sombrerero

“Se arrodilló y al otro lado del pasadizo vio el jardín más maravilloso que podáis imaginar”
Alicia en el País de las Maravillas
Lewis Carroll

Samuel, el pequeño sombrerero

Te equivocaste de ciudad pequeño sombrerero
ahora que entablo un monólogo sin dibujos in absentia
discretamente te sigo los pasos
lo importante va por dentro 
sin chistar camino hasta el claro del bosque
miro por los ojos de Guapulo 

Te equivocaste de ciudad pequeño sombrerero
esta no es ciudadhiedra, esta es ciudadpiedra
esta no es ciudadquerida, esta es ciudadherida
Te equivocaste de ciudad pequeño sombrerero
esta es ciudadlatín y ciudadgriego
y nunca ciudadpatín y jamás ciudadriego
esta es ciudadextraña y en absoluto ciudadentraña

Te equivocaste de ciudad pequeño sombrerero
esta es ciudadpus y nunca ciudadluz
se equivocaron tus manos
esta es ciudadfangales y en absoluto ciudadfalanges

Te equivocaste de ciudad pequeño sombrerero
de qué lee el blanco Heraldo mientras desenrolla su pergamino y toca la trompeta 
de que música en particular se te acusa o de cual de los poemas que habitaste
o de cual de las convenciones que abdicaste
quien te acusa
quien te persigue
quien te apunta con el arma hacia el rostro infantil
corre sombrerero que no te alcance la ciudad
que no te alcance

Te equivocaste de ciudad pequeño sombrerero
extraviaste el camino
hay demasiado mundo en esta narración

en que se parece un cuervo a un armario
en que se parece un cuerpo a un osario

Respiras cuando duermes
duermes cuando respiras
cantas cuando mueres
mueres cuando cantas
te quedas cuando te has ido
te has ido cuando te quedas
corre pequeño sombrerero no dejes que la montaña se trague tus manos y que la reina sentencie antes del veredicto

Te equivocaste de ciudad pequeño sombrerero
quá día del mes es hoy en ciudadmuerte que jamás será ciudadsuerte
este no es un cuento como los otros
hay demasiada verdad
corre que vos no eres de este mundo
eres muy ángel  y aquí hay demasiada certeza y muy poco para la invención
esta es ciudadevitar y nunca ciudadlevitar

Te equivocaste de ciudad pequeño sombrerero
Dejaste la mesa puesta para el té con el lirón, la liebre de marzo, el gato de Chelsire, el Grifo o el Heraldo 
esto no es lo que parece mi pequeño sombrerero
esta es ciudadcaída y nunca ciudadcálida 
esta es ciudadbalas y nunca ciudadalas
esta es ciudadmalicia y en absoluto ciudadAlicia
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La muerte de Samuel Chambers es un hecho que nos duele y nos muestra la descomposición de la sociedad. ¿Qué sacan haciendo daño a una buena persona? ¿Por qué tanta maldad? Este es un bello poema escrito en su nombre por la brillante poeta quiteña Rocío Soria, a quien respeto mucho por su talento. Una mujer de letras en todo sentido.