miércoles, 14 de diciembre de 2016

Más cadáveres y huesos hallados en terrenos desolados de Quito

Más cadáveres y huesos hallados en terrenos desolados de Quito

El miércoles pasado, los agentes de la Policía y los Bomberos buscaron a David Romo en las orillas del río Monjas (Pomasqui, vía a la Mitad del Mundo). Foto: Patricio Terán / EL COMERCIO.


18 de diciembre del 2014
Diego Bravo C.

En medio de matorrales junto al río Monjas, en Pomasqui, fue hallado el cadáver en estado de descomposición. El sitio está al fondo de una quebrada de 300 metros, a 20 minutos de la avenida Manuel Córdova Galarza (vía a la Mitad del Mundo).

El hallazgo se produjo durante las investigaciones por la desaparición del estudiante de periodismo David Romo, de 20 años, quien no regresa a su casa desde hace 19 meses. Se trata de un lugar abandonado sin iluminación, en donde el mal olor de las aguas servidas inunda el ambiente y hay basura desperdigada en las orillas del río. Alrededor no hay casas y los matorrales bordean un angosto camino de tierra que conduce al sitio en donde se halló el cuerpo.

La gente que vive cerca del sitio estaba temerosa, pero advirtió que no era la primera vez que se abandonaban cuerpos. Contaron que por allí caminan personas desconocidas y en las noches es desolado. Los vecinos no se atreven a recorrer el lugar pasadas las 17:00 porque es “muy peligroso”. Una mujer recordó que, hace cinco años, se encontró otro muerto. ¿Qué hay detrás de estos hechos? ¿Es un fenómeno nuevo en los alrededores de Quito? En la Fiscalía hay varias hipótesis: muertes comunes, crímenes por feminicidios, ajustes de cuentas.

Los investigadores dicen que los agresores se aprovechan con frecuencia de terrenos baldíos, junto a ríos con vegetación abundante para ocultar a sus víctimas. Incluso se ha localizado sin vida a personas que fueron reportadas como desaparecidas. Datos de la Dirección Nacional de Desaparecidos y Muertes Violentas refieren que en el primer semestre de este año se resolvieron 1 650 desapariciones. El 3% de casos se resolvió porque aparecieron muertos.

El resto fue localizado con vida. “Para evitar que se identifique al vehículo (en el que llevan los muertos), los agresores buscan sitios en los que no hay gente o cámaras que registren lo que están abandonando a un fallecido”, precisa un exfiscal. En Quito, uno de los sitios identificados por la Policía en donde se han encontrado osamentas y cadáveres son los terrenos aledaños a la Mitad del Mundo en San Antonio de Pichincha.

Solamente en la búsqueda de David Romo hubo cinco hallazgos, entre huesos y cuerpos, detalla Alexandra Córdova, madre del joven. El último fue el cadáver encontrado al fondo de la quebrada junto al río Monjas, el 27 de noviembre pasado. Este no correspondió al hijo de la mujer, pero anteayer lo identificaron como el albañil Gonzalo Maila, de 63 años, quien desapareció el 28 de octubre último en el barrio Alma Lojana (suroriente de la capital). La víctima presentó una fractura en la pierna derecha. “Lo más probable es que lo atropellaron y murió. Luego lo abandonaron en el sitio”, dice Segundo Chiluisa, yerno del fallecido.

Una historia similar vive el guarandeño Carlos Sisalema. Los huesos de su hijo de 29 años, Álex, desaparecido la noche del 12 de enero de este año en el norte de Quito, también fueron localizados en un sitio abandonado de Caspigasí (Calacalí-Mitad del Mundo). En los exámenes de ADN se determinó que se trataba del joven, pero Sisalema desconoce las causas de la muerte. Una de las evidencias que se encontró fue la alimentadora de un arma de fuego que estaba cerca de las osamentas. Pero no es lo único, según Sisalema.

Otros huesos se hallaron otro día durante las indagaciones de este caso. Un investigador de la Policía señala que, tras un crimen, la prioridad del agresor es deshacerse de la principal evidencia que es la víctima. Por eso, “los sitios alejados les sirve para ocultar los cuerpos”. Los investigadores no descartan que detrás de los cuerpos abandonados incluso haya muertes producidas por casos de drogas. Dicen que las quebradas son uno de los puntos más frecuentes en donde se localizan personas muertas.

Así lo vivió Alix Ardila, madre de la colombiana Carolina Garzón, de 22 años, quien desapareció el 29 de abril del 2012 en el barrio Paluco (suroriente de Quito). En medio de las búsquedas de la joven, en las orillas del río Machángara y en las quebradas aledañas, se han encontrado 12 cadáveres y osamentas. “Los hallazgos se produjeron en el primer año y medio de las indagaciones”. Otro sitio en el que la Fiscalía halló cuerpos y huesos abandonados es el parque de La Raya en el sur de la capital.

Un investigador de la Unidad de Personas y Garantías asegura que los fallecidos expuestos a la intemperie se descomponen con más rapidez y no descarta que por eso los abandonen en sitios desolados. Los alrededores de la avenida Simón Bolívar (oriente de Quito) son otros sectores en donde se arrojan cuerpos.

¿La razón? Poca gente circula por allí. Eso también dificulta las investigaciones de la Fiscalía y los agentes policiales. En contexto En enero de este año comenzó a funcionar la Dirección Nacional de Delitos contra la Vida, Muertes Violentas y Desapariciones (Dinased). Hasta julio del 2014, la Unidad de Desaparecidos contaba con 160 agentes en el país. Cada uno de ellos investiga 13 casos.

El 27 de noviembre, la Policía encontró el cadáver de Gonzalo Maila. Ocurrió mientras se indagaba otro caso. Foto: Alfredo Lagla/ EL COMERCIO.

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Más cadáveres y huesos hallados en terrenos desolados de Quito

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La epilepsia afecta más a niños en el país

La epilepsia afecta más a niños en el país

Yolanda Quimuña y Juan Carlos Camacho junto a Matías, de 8 años
 Diego Bravo C. Redactor (I)

La noche del 25 de diciembre del 2008, Matías tuvo su primera crisis convulsiva mientras su familia celebraba la Navidad. Sus padres, Yolanda Quimuña y Juan Carlos Camacho, se asustaron y lo llevaron al hospital, pero los médicos les dijeron que el bebé no tenía problemas de salud.

Luego, los ataques se hicieron recurrentes y se presentaban cada semana. Los galenos le realizaron exámenes neurológicos y se verificó que tiene problemas de epilepsia, una patología provocada por el aumento de la actividad eléctrica de las neuronas en algunas zonas del cerebro. Se caracteriza por convulsiones o episodios breves de movimientos involuntarios, a veces se pierde la consciencia.

A partir de ese momento, la vida de su familia cambió. Comenzaron a gastar más de USD 400 mensuales en medicinas, evaluaciones, terapias, comida especial y consultas con neurólogos en sitios privados. Ella tuvo que cerrar su taller de modas para dedicarse a cuidar a su hijo todo el día. El papá se hizo cargo de los gastos del niño.

Según datos del Instituto Ecuatoriano de Estadísticas y Censos (INEC), el año pasado hubo 4 262 egresos hospitalarios por epilepsia en Ecuador. La mayor cantidad de casos se presentó entre niños de 1 a 9 años (ver gráfico con cifras). A escala internacional, 50 millones de personas padecen ese desorden, de acuerdo a los estudios desarrollados por la Organización Mundial de la Salud (OMS). La proporción calculada de la población en general con epilepsia activa o ataques continuos o necesidad de tratamiento está entre 4 y 10 por 1 000 personas.

Sin embargo, algunos análisis realizados en países de ingresos bajos y medianos sugieren una proporción mucho mayor, entre siete y 14 por cada 1 000. El neurólogo Galo Pesántez dirige el Centro Nacional de Epilepsia, una organización privada sin fines de lucro creada hace 27 años y que ha tratado a más de 10 000 pacientes en el país. Según su experiencia al tratar con miles de pacientes, comenta, hay niños que nacen con discapacidad motriz o parálisis cerebral y epilepsia.

En otros casos solo presentan epilepsia, pero las crisis convulsivas son complicadas a todo tratamiento y paulatinamente les ocasionan daños en el cerebro que podrían provocar al final una discapacidad. Muy pocos pacientes con epilepsia tienen discapacidad, explica el galeno.

Hay niños y adultos que padecen ese trastorno y llevan una vida normal. Él trató el caso de Yolanda Díaz, de 40 años, quien tuvo crisis desde los 4 años hasta los 18 y tomaba tres pastillas anticonvulsivas diarias. Incluso cuando estaba en el colegio tenía desórdenes. En esos momentos, ella solo se sentaba en un lugar hasta que le pase el malestar. Luego seguía con sus actividades académicas. En el caso de Matías, los trastornos por epilepsia le generaron discapacidad. Al principio, sus padres lo llevaban a hospitales privados hasta que se les terminó el dinero.  Ahora, su hijo sigue los tratamientos en el Hospital de Niños Baca Ortiz y allí le entregan las medicinas gratuitamente.

Una opción para estos pacientes es la medicina natural y los tratamientos con cannabis medicinal, que se lo importa desde Colombia con King David Cannabis, una organización que ayuda a pacientes con epilepsia que requieren de ese medicamento producido en laboratorio. Con los USD 240 del bono Joaquín Gallegos Lara, pagan la mensualidad en un centro en donde recibe hipoterapia. Camacho cuenta que el cannabis le ha ayudado a mejorar a Matías porque tiene menos convulsiones.

Le suministran 3 gotas diarias de esa medicina por vía intralengual. En la USFQ se habló sobre Cuidados Neurocríticos e Investigación. Allí participó la epileptóloga estadounidense Marianna Spanaki del Hospital Henry Ford, en Detroit, quien explicó sobre cómo evitar que mujeres que padecen la epilepsia la hereden a sus hijos en el embarazo.

Dijo que ellas deben consultar, con su médico, el medicamento que necesitan y que no afecte al bebé. Si no se sigue el tratamiento adecuado durante la gestación, el recién nacido puede tener problemas de espina bifida. “La columna cuando se forma, no se cierra adecuadamente. Así habrá problemas neurológicos porque los nervios no estarán protegidos”.

Pesantez coincide con esa aseveración y afirma que a la madre se le debe recetar ácido fólico y fármacos antiepilépticos que no causen malformaciones u otros riesgos. Añade que en las embarazadas con epilepsia hay un riesgo del 6% que sus hijos contraigan el mismo problema.

Ante eso, asegura que lo primordial es que los embarazos sean planificados. Díaz tuvo su primera hija hace 12 años. Al principio estaba asustada por la posibilidad de que heredara la epilepsia. Pero se hizo los controles con un neurólogo y una obstetra. Su hija nació bien. Lo mismo pasó con su otro hijo, de 6 años.
 




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lunes, 12 de diciembre de 2016

Tercera matrícula se acepta excepcionalmente en las universidades



Miles de alumnos hacen terceras matrículas en las universidades del país. Foto: Diego Bravo C.

 DIEGO BRAVO C. REDACTOR (I)
dbravo@elcomercio.com

El examen final en la materia de sistemas eléctricos de potencia se calificó sobre 10. Jonathan Gómez (nombre cambiado), de 24 años, tenía que sacar 7 para aprobarlo. El estudiante de sexto semestre de Ingeniería Eléctrica de la Escuela Politécnica sabía que era su última oportunidad para pasar, pues ya cargaba sobre sus espaldas el peso de una tercera matrícula en esa asignatura.

Cuenta su historia con la condición de que no se publique su nombre. Recuerda que la prueba duró dos horas y, al final de esta, el profesor le dijo que su calificación fue 5 y que reprobó. "Perdí los tres años que estudié. Tuve que cambiarme de carrera en la misma Politécnica Nacional".

Varias universidades en Quito empiezan clases esta semana, luego de que terminara el período de inscripciones extraordinarias en la mayoría de centros públicos y privados del país. También vuelven a las aulas los alumnos que hacen tercera matrícula luego de que perdieran dos veces en una sola materia y se juegan su última oportunidad para continuar sus estudios.

Según el artículo 84 de la Ley Orgánica de Educación Superior, vigente desde octubre del 2012, las terceras matrículas se otorgan en casos excepcionales, según el reglamento interno de cada institución.
En la Secretaría Nacional de Ciencia y Tecnología (Senescyt) no hay datos globales de la cantidad de chicos que tienen terceras matrículas, pero cada universidad lleva un registro.

Por ejemplo, en la Universidad Politécnica Salesiana, de 24 000 alumnos, el 2,5% (600, aproximadamen te) va por la tercera matrícula. Las carreras en las que se presentan más problemas son Ingeniería Civil , Informática, Electrónica, Eléctrica y Mecánica.

Así lo indica el rector de ese centro, Javier Herrán. "No hemos logrado resolver este problema tan complejo y difícil". Para conceder una tercera oportunidad, en la U. Salesiana se les hace estudiar en calidad de oyentes la materia que les ha causado este problema. Luego, una vez que aprobaron bajo esa modalidad, se les otorga la tercera inscripción. Herrán explica que con esto se busca que el alumno gane confianza y que los jóvenes no pierdan sus estudios.

En la Escuela Politécnica Nacional, los alumnos deben justificar las causas por las que buscan una tercera oportunidad, explica Tarquino Sánchez, vicerrector de Docencia. Estas deben ser aprobadas por el Consejo de Docencia.

Así, el 25 de marzo del 2015, este organismo concedió tercera matrícula a siete estudiantes con justificaciones. Trabajo Social hizo el análisis económico y visitas domiciliares para comprobar la situación económica. En otros casos, se pidieron certificados médicos de chicos que fueron hospitalizados. También se otorgaron becas económicas.

Según datos de ese establecimiento educativo, allí se preparan 12 000 jóvenes y 357 alumnos hicieron tercera matrícula desde el 2014 hasta este año. Las carreras que registran los mayores índices de repetidores son Ingeniería Electrónica y Redes de Comunicación, Mecánica, Eléctrica, Sistemas Informáticos, Electrónica y Control, así como las tecnologías en Electromecánica y Electrónica y Telecomunicaciones.

Jonathan Gómez se cambió de Ingeniería Eléctrica a la de Electrónica y Telecomunicaciones. En su casa, sus padres estaban molestos con él y se tranquilizaron cuando se enteraron que continuará sus estudios en la Politécnica Nacional. Asegura que la mayoría de materias que siguió en la otra carrera sí fue revalidada, pero estaba en sexto semestre y bajó a cuarto. Es decir, perdió un año de estudios.

En otras universidades también hay índices de alumnos que hacen tercera matrícula y que perdieron el semestre en el último intento de pasar. Por ejemplo, en la Universidad Central del Ecuador (UCE), 3 576 chicos solicitaron hacerla en este año y 1 997 reprobaron.

Alba Pérez, directora de Bienestar Social de la UCE, señala que allí se dan oportunidades a quienes lo justifican. Si alguien se enferma, el certificado médico debe ser de un centro asistencial público y no de cualquier consultorio. Se hacen seguimientos con los estudiantes. "Algunos chicos se descuidan en sus estudios y vienen de último momento a pedir ayuda. Así tampoco se puede trabajar", precisa.

En la Escuela Politécnica de las Fuerzas Armadas (Espe) se inscribieron 12 487 chicos en este año. De esa cantidad, 633 (5%) hacen tercera matrícula y 37 perdieron su última posibilidad. Las carreras en las que más se hacen terceras matrículas son Finanzas, Auditoría e Ingeniería en Finanzas, Eléctrica para Automatizar Controles y Mecánica.

El rector subrogante de ese centro, coronel Ramiro Pazmiño, señala que las terceras matrículas se aprueban en casos excepcionales, si se completa por lo menos el 80% de los créditos del total de la malla curricular. En esos casos-añade Pazmiño- el alumno deberá tomar en el semestre solo la materia que debe repetir por tercera vez.

domingo, 11 de diciembre de 2016

La maestría no es suficiente para conseguir un empleo



Santiago Jerez tiene una maestría y no puede conseguir trabajo. Fotos: Patricio Terán / EL COMERCIO


18 de marzo de 2016.
Diego Bravo C.

Llevan meses en la búsqueda de trabajo. En sus hojas de vida resaltan sus títulos obtenidos en centros de posgrado. Otros, en cambio, tuvieron la oportunidad de cursar estudios en el extranjero. Pese a ello y a su experiencia, les es difícil conseguir un empleo. El auditor Santiago Jerez busca trabajo desde diciembre del 2015. Entonces fue separado de una compañía automotriz en la que ocupaba una jefatura. Tiene 35 años. Terminó una maestría en Tributación en la Universidad Andina Simón Bolívar (UASB).

Ha presentado su hoja de vida en varias empresas. Cuando se decidió por la maestría, su meta era mejorar sus condiciones salariales. No ha sido posible. “Ahora, en las empresas se prefiere el ahorro antes que la formación. Por eso se contrata a jóvenes sin experiencia”, sostiene. Él invirtió USD 6 000 en una maestría y todavía no ha recuperado la inversión realizada en sus estudios. Para sobrevivir y mantener su hogar, labora bajo prestación de servicios ocasionales. Su esposa vive una situación aún más compleja.

Adriana Velásquez, de 37 años, no consigue ningún trabajo, pese a contar con una maestría en Habilidades Directivas obtenida en el Instituto Euro Tecnológico de España. Actualmente estudia otra de Gerencia en Sistemas en la Espe.

La tasa de desempleo abierto en los sectores urbanos en el grupo de 25 a 34 años de edad, rango en el cual, en su mayoría, se obtienen los títulos de tercer nivel y en ciertos casos de cuarto nivel en el país, pasó de 4,42% a 5,02% en los últimos nueve años, según el Instituto Ecuatoriano de Estadística y Censos (INEC). Hasta fines del 2015 sumaron 233 854 personas. Este es el segundo grupo con más desempleados del total registrado. Tras ellos están los de 35 a 44 años.

En la Universidad Andina, especializada en ese tipo de formación académica, la edad promedio de sus alumnos de postgrado hombres es de 38 años, mientras que el de las mujeres es 36 años. Gabriel Rovayo es catedrático y experto en temas de educación superior. Asegura que las maestrías no son una garantía para conseguir empleo. La razón: también existen otras competencias como liderazgo, actitud y profesionalismo que son tomadas en cuenta al contratar personal. “Un masterado ayuda a que se pueda crear un emprendimiento. Da fundamentos para apuntalar de mejor manera sus proyectos. Es una opción en tiempos de crisis”. Velásquez, que en pregrado obtuvo el título de Ingeniera en Sistemas, aún tiene una deuda de USD 6 400 por la maestría en la Espe.


Atiende un pequeño negocio para vender dulces que solo le alcanza para cubrir los gastos básicos y no para pagar la deuda del masterado. Para costearla recurrió a la ayuda de sus familiares. “A mi primera maestría no la aceptaron en la Secretaría Nacional de Educación Superior pese a que la cursé con una beca del ex Instituto Ecuatoriano de Crédito Educativo”. Hay otros profesionales con problemas similares y de edades que incluso superan los 45 años. Patricio León, por ejemplo, tiene 54 y es ingeniero en Comercio Exterior.

Cuenta con maestrías en Relaciones Internacionales y Docencia Superior. Dice ser discriminado porque en las empresas “se prefiere a los jóvenes” y no se toma en cuenta la experiencia laboral y académica. Para Andrés Briones, titular de la Asociación de Jóvenes Empresarios del Ecuador, la ventaja que tienen los jóvenes es que manejan de mejor forma las nuevas tecnologías. Ahora hay más requerimientos en el campo tecnológico y los menores de 30 años están al día con las innovaciones.

Ante la falta de recursos económicos, León no descarta viajar al extranjero para trabajar por su familia. Tiene esposa y tres hijas de 28, 14 y 7 años. Él fue despedido luego de trabajar más de 20 años en una universidad particular de Quito. Ocurrió en febrero pasado. Con él también salieron sus compañeros Sara Serrano y Kléber Mantilla, de 47 y 45 años de edad. Ella tiene dos hijas a quienes tiene que mantener y no tiene empleo. Son catedráticos universitarios con maestrías en Desarrollo y Antropología Cultural Urbana, respectivamente, pero aseguran que el campo de la docencia se encuentra saturado de profesionales.

Desde el 2012, para ser docente universitario es un requisito contar con un título de postgrado. Eso alentó a los profesores y, a quienes querían serlo, a optar por maestrías o doctorados. En ese año, según Senescyt, se registraron 19 575 títulos de cuarto nivel. Y para el año 2015 se inscribieron 23 807 títulos. Es decir, un 21,6% más.

Patricio Alarcón es presidente de la Cámara de Comercio de Quito (CCQ). Dice que uno de los problemas que afecta a los profesionales mayores de 35 años es que “los jóvenes son más ambiciosos, están dispuestos a laborar más horas. Y, en algunos casos, tienen menores expectativas salariales”.


Patricio León, Sara Serrano y Kléber Mantilla están desempleados. Foto: Paúl Rivas / EL COMERCIO 





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martes, 6 de diciembre de 2016

Drama en las familias con niños que nacen con malformaciones

De izquierda a derecha, Dilan, Santiago y Gabriel juegan junto a sus madres en el consultorio médico. Ellos nacieron con anomalías congénitas. Foto: Víctor Muñoz / EL COMERCIO

 1 de agosto del 2016

Diego Bravo C. 

Tiene 4 años y ha sido sometido a cuatro cirugías reconstructivas en la cabeza. Desde que nació, el 24 de febrero del 2012, las vidas de Santiago y su familia han transcurrido en medio de visitas a centros de salud y consultas con cirujanos. Él tiene el síndrome de Apert, un trastorno congénito que se caracteriza por presentar deformaciones en el cráneo, cara, manos y pies.

Jacqueline González, de 28 años, es su madre. Recuerda que lloró cuando supo lo que padecía su hijo, más cuando al traerlo al mundo y tomarlo en sus brazos notó que su pequeño tenía sindactilia en las manos y pies (dedos pegados). Los doctores le comunicaron que su bebé tenía, además, una alteración en el paladar (ojival) y problemas del corazón.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), uno de cada 33 bebés nace con defectos congénitos en el mundo y Ecuador no es ajeno a esa realidad. En esa línea, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) advierte que las malformaciones son la segunda causa de muerte en bebés de 28 días y niños de menos de 5 años en América.

Estas, sumadas a los nacimientos prematuros, asfixia y sepsis, representan más del 44% de los decesos. Según el Anuario de Estadísticas Vitales del INEC, al 2014, las malformaciones congénitas son la primera causa de muerte de bebés entre 1 y 11 meses. Si bien no todas las malformaciones de nacimiento son fatales, muchos niños que sobreviven tienen más riesgo de discapacidad a largo plazo y necesitan de servicios de salud u otro apoyo para mejorar su calidad de vida, dice la OMS. El cirujano plástico Rómulo Guerrero ha tratado estos casos.

Uno de ellos es Santiago. Lo operó como parte de las ayudas que brinda la Fundación Metrofraternidad a pacientes de escasos recursos. Intervenciones quirúrgicas como las de Santiago son las más difíciles y pueden durar hasta 17 horas.

“Las más complicadas son siempre las reconstructivas por deformidades, principalmente las que afectan al cráneo y la cara en los niños recién nacidos”. En otros casos se requieren hasta ocho operaciones reconstructivas. Así ocurrió con Gabriel, quien cumplirá 4 años el 21 de octubre.

Nació con la cabeza deforme y los párpados cortos. También, tiene los dedos de las manos pegados y soplo al corazón. Su madre, Inés G., cuenta que al nacer se le veían las fosas nasales y tenía la nariz más pequeña. Por eso, en una de las operaciones le colocaron implantes bajo la piel, en la mitad del rostro, para que se extienda y así de a poco reconstruirle la nariz. A esto se suma que apareció una úlcera en la córnea del ojo derecho y por eso no puede ver. El esposo de Inés trabaja en una fábrica y estudia Ingeniería Automotriz, pero los recursos son insuficientes. En Metrofraternidad les ayudaron a conseguir USD 10 000 para gastos médicos.

También pedían ayuda en iglesias. Ahora esperan la próxima operación, que será en noviembre. Se le colocará otro expansor de piel en los párpados para que cierre los ojos. Su especialista les dijo que los tratamientos deben seguir hasta que Gabriel cumpla 16 años. En el país no hay datos de cirugías reconstructivas en casos de niños con malformaciones congénitas. Las cifras del INEC señalan que en el 2013 hubo 1 454 cirugías plásticas y en el 2015 se reportaron 2 655. Esas cantidades abarcan toda clase de operaciones de ese tipo como reconstructivas, estéticas, de mama. Así como Santiago y Gabriel, Dylan es otro niño que nació con malformaciones.

Su madre, Silvia Taipe, relata que le han realizado siete intervenciones, la mayoría para reconstruirle la nariz y el cráneo. Su brazo derecho es más pequeño que el izquierdo y desde que nació le enseñaron a desenvolverse con esa condición. Ella dice que las operaciones de su hijo costaron más de USD 15 000, cantidad financiada por la organización que ayudó a los otros niños, más la colaboración de firmas privadas. Eso incluye los 40 tornillos que lleva en la cabeza y las placas de platino colocadas en su cráneo.

Va a la escuela y está mejor en comparación a cuando nació. Entonces, los doctores aseguraron que Dylan no iba a caminar, pero tras las operaciones logró hacerlo y juega con sus pelotas de fútbol. La última semana de julio, la Federación Ibero Latinoamericana de Cirugía Plástica promovió operaciones gratuitas en la región, para devolver la esperanza a niños como Santiago, Gabriel y Dylan.







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sábado, 3 de diciembre de 2016

El médico pide más exámenes para evitar demandas


Los exámenes de imagenología pueden servir como pruebas ante un posible juicio. Foto: Galo Paguay / EL COMERCIO

 22 de febrero de 2016
Diego Bravo

Ahora hay consultorios que no solo tienen equipos e instrumental médicos. Estos cuentan también con grabadoras de voz, cá­­­maras fotográficas y hasta fil­madoras. Mientras revisan a sus pacientes, hay médicos
que registran con esos aparatos cada uno de los procedimientos que realizan.

Es una medida de precaución, advierte Armando Salcedo, presidente de la Federación Médica Ecuatoriana (FME). Se llama ‘medicina defensiva’ y los galenos la aplican para cuidarse ante posibles juicios por mala práctica profesional. A esta se suman los nuevos protocolos médicos o guías de atención. Es decir, que a los pacientes se les practica más exámenes y análisis, para tener mayores evidencias físicas por si el médico debe enfrentar un eventual proceso judicial.

 Estos cambios impactan en la economía del paciente, como refiere Dora García, presidenta de la Asociación de Pacientes Renales, porque los servicios se encarecen.“Ahora toca hacerles de todo. Les pido exámenes clínicos, ginecológicos, urológicos e incluso neurológicos antes de agendar una cirugía. Hay que cuidarse”, dice un traumatólogo, que trabaja en una clínica privada. Él, en la actualidad, enfrenta una demanda por supuestos daños y perjuicios.

Dice que operó a una mujer que tenía un tumor en la mano. Ahora ella exige el pago de USD 253 000 como indemnización, porque, según la paciente, le quedaron lesiones.

 Ese especialista relata que estuvo detenido tres días, pero fue liberado una vez que presentó un recurso de hábeas corpus. A raíz de ese hecho, filma todas las consultas y está próximo a adquirir un seguro de responsabilidad civil.

Salcedo reconoce que la denominada ‘medicina defensiva’ perjudica a los usuarios de la salud porque se incrementan los costos de atención. En la FME se determinó que las facturas suben hasta USD 300 en análisis y exámenes adicionales, según la enfermedad.

En los pacientes con apendicitis, por ejemplo, los costos pueden incrementarse en unos USD 50 o USD 100.

El galeno ahora pide una ecografía adicional a la que se hace para determinar que se trataba de una apendicitis. Esto solo para confirmar la dolencia que antes ya fue diagnosticada.

Otro especialista de Pichincha recuerda que, en el 2015, intervino a una paciente en un centro privado. Hubo complicaciones y se quedó sin signos vitales. Hizo un procedimiento que, según él, pudo haberla salvado, pero el intento no dio resultado.

Para justificar ese procedimiento, pidió un examen que le costó USD 300 a la familia de la paciente. En otras circunstancias, reconoce, no lo hubiera pedido y habría aplicado de igual forma el procedimiento. La diferencia es que ese examen ahora es una prueba a su favor dentro del pro­ceso judicial que enfrenta.

Katia Carvajal, de 27 años, dice que pagó USD 500 solo por exámenes hace poco más de un año para someterse a un tratamiento por una enfermedad causada por bacterias. El monto le pareció exagerado y consultó a otros especialistas. Ellos le confirmaron -según Carvajal- que no todos eran necesarios para el diagnóstico.

El secretario de la FME, Alberto Narváez, precisa que se hacen ecos, tomografías u otro tipo de examen solo cuando un procedimiento puede generar muchas dudas. “Los exámenes adicionales suben la factura médica entre 10% y 20%”.

 No hay un estudio en el país que determine las ganancias que generan los laboratorios médicos donde se hacen los exámenes. Buena parte de estos se realizan en los propios hospitales y clínicas donde son atendidos los pacientes.

Este Diario solicitó información a la Asociación Nacional de Clínicas y Hospitales Privados del Ecuador para conocer su posición en torno al tema, lo mismo con el Ministerio de Salud, el 15 y 11 de febrero, respectivamente. Hasta el cierre de esta edición no hubo respuesta de las entidades.

Según el INEC, en el 2014 se hicieron 3,8 millones de radiografías, mientras que en el 2013, hubo 3,3 millones de radiografías. Son las cifras más recientes. También se registraron más ecografías en el mismo período. 3,8 millones versus los 3,1 millones del 2013.

 El Ministerio de Salud es el encargado de elaborar las normas, protocolos y procedimientos que deben ser cumplidos por los médicos. Quienes no lo acatan cometen una “infracción en el ejercicio de las profesiones de salud”.

 Hasta la fecha, la Fiscalía ha reportado 248 denuncias por ese delito, desde la vigencia del nuevo Código Penal en el país (agosto del 2014).

El riesgo, dicen los médicos, no es igual para todos. Depende de la especialidad. En el país hay 7 278 médicos generales y
1 566 cirujanos generales.

 Gustavo Chiriboga es un traumatólogo que trabaja en el Club de Leones, en Quito. Como medida de precaución y con la autorización de la persona a la que interviene quirúrgicamente, él hace fotografías de las radiografías para mostrar cómo estaba antes de la operación y durante el procedimiento.

 Él ya adquirió un seguro de responsabilidad civil, a través de la Federación Médica. “Hay personas que no siguen adecuadamente los tratamientos y cuando ya se complican vienen al doctor. Tras terminar con lesiones irreversibles culpan al médico”, señala.

En la actualidad, dos firmas españolas dedicadas a la venta de seguros de responsabilidad civil se radicaron en Ecuador. AMA es una de ellas y su representante, Manuel Boullosa, dice que no es necesario incrementar los procedimientos para que los galenos se protejan ante posibles juicios.

Cuando se presenta una cirugía, añade Boullosa, el documento fundamental que debe pedir un médico es el consentimiento informado, suscrito por el paciente.

 También se recomienda utilizar de forma adecuada la historia clínica, así como cualquier hecho relevante que se relacione con el proceso.

La Ley de la Salud establece que el consentimiento o autorización del paciente no exime de responsabilidad del médico cuando hay casos de inobservancia de las normas o cuando se comprueba impericia e im­prudencia médica.

http://www.elcomercio.com/actualidad/medico-pide-examenes-evitar-demandas.html

viernes, 2 de diciembre de 2016

El VIH afectó a 1 703 menores de edad en los últimos seis años



En los laboratorios de la Cruz Roja Ecuatoriana, norte de Quito, se analizan las muestras de sangre de la gente que se sometió a las pruebas para detectar si adquirió VIH. Foto: Julio Estrella / EL COMERCIO
En los laboratorios de la Cruz Roja Ecuatoriana, norte de Quito, se analizan las muestras de sangre de la gente que se sometió a las pruebas para detectar si adquirió VIH. Foto: Julio Estrella / EL COMERCIO

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Diego Bravo C. (I)

El bebé tenía tres semanas de nacido cuando lo hallaron en el sector de El Churo de La Alameda, en el centro de Quito. Estaba cubierto por una manta y sobre él dejaron un papel con la frase “niño con VIH”. Eso ocurrió en el 2004.

Lo trasladaron al Hospital de Niños Baca Ortiz de la capital para evaluarlo. Luego a la Aldea Franciscana Santa María de Los Ángeles, un centro ubicado a pocos minutos del lago San Pablo, en Imbabura, que acoge a niños huérfanos con VIH. Allí, él comenzó a crecer con otros pequeños que tienen la misma condición.
Hoy se recuerda el Día Mundial de la Lucha contra el Sida. Los nuevos casos de contagios en niños se han reducido en un 50% desde el 2010 a escala mundial, según el Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre este mal (ONU-SIDA). 150 000 chicos contrajeron el virus el año pasado, una cifra inferior a la de hace cinco años, con 290 000, reporta el ente internacional.

En Ecuador, datos del Ministerio de Salud Pública (MSP) refieren que 170 niños menores de 0 a 6 años y 1 533 adolescentes han adquirido VIH en los últimos seis años. Greta Muñoz, jefa de Infectología del VIH del Hospital Baca Ortiz, recuerda el caso del pequeño abandonado hace 12 años y cuenta que nunca se supo nada de su madre. La principal vía de transmisión del VIH en niños, añade, es materno infantil.

Es decir, durante el embarazo, parto o lactancia. En su computadora compila estadísticas y anota que el 92% de infantes se contagia de esa forma, mientras que en el resto es producto de abuso sexual, transfusiones de sangre, etc. En los casos de lactancia materna, apunta la doctora, el virus se ha encontrado en el 70% de las leches maternas recogidas entre cero y cuatro días después del parto. El 50% en las de 6 a 12 meses. Ante eso, Muñoz recomienda a las mamás con VIH que no den de lactar a sus bebés para evitar contagios de la enfermedad.

Con datos de ONU-SIDA, la especialista afirma que un niño muere cada minuto por una enfermedad relacionada con ese virus. Esto es neumonía, tuberculosis u otras que pueden dar lugar a un desenlace fatal frente a defensas bajas. En un minuto también, otro menor de 15 años y, al menos otros cuatro jóvenes de hasta 29, se contagian a escala mundial. Para detectar el virus en los infantes, en el Ministerio se han establecido dos clases de pruebas. En los casos de niños de 0 a 18 meses se practican las evaluaciones con antígenos.
El diagnóstico por infección, en chicos de 1 año y medio, no se basa en las serológicas por la presencia de anticuerpos de la madre, transferidos al bebé en la placenta. La mayoría de veces, los anticuerpos de origen materno desaparecen cuando cumple 1 año. “Por eso, hasta los 18 meses, el diagnóstico de infección se hace por evaluaciones de detección antígena (presencia del virus)”.

Del 2010 al 2015 se han hecho 3 254 pruebas a niños menores de 18 meses expuestos o hijos de una madre VIH positiva. Y a 9 762 en chicos desde los 18 meses. De ellos, 164 resultaron positivos, según el MSP.
Para tratar los casos de niños con el virus hay un equipo que incluye psicólogos, enfermeras y trabajadores sociales. Rossana Sandoval es psicóloga del Baca Ortiz y asegura que a los niños se les enseña a convivir con su condición médica. Desde pequeños, ellos asumen que es una infección crónica, con la que se puede vivir normalmente si es que se sigue el tratamiento adecuado. De este modo, según la Organización Mundial de la Salud, la esperanza de vida de estos menores supera los 70 años.

Los psicólogos también les ayudan a saber cómo manejar su situación ante la sociedad y diferenciar lo que es la información privada y secreta. Lo segundo, reflexiona, tiene una connotación de vergüenza y así el niño entiende que es algo que debe esconder. La realidad es que no deben ocultarlo, pero tampoco publicarlo porque es suyo y de su familia. “Por eso es importante darles un discurso (...) Si la mamá necesita pedir permiso para que su hijo falte a la escuela por los tratamientos, les damos certificados en el que no dice VIH sino una enfermedad inmunológica. Es suficiente”.

En el caso del niño abandonado hace 12 años, él vive actualmente con 20 chicos, de entre 8 meses y 16 años, en la Aldea Franciscana. Tiene buena salud y recibe la medicación puntual, relata Jacqueline Martínez, directora. Para Ricardo Jiménez, responsable nacional del VIH para la Cruz Roja, los tratamientos en estos años han mejorado y existe una mayor conciencia.

que al final de la década de los 90 se veía que los niños contagiados eran abandonados en las casas de salud, pero eso ha cambiado. Él y los médicos reiteran que el VIH no se transmite por besos o abrazos, por jugar en la piscina, compartir objetos o por trabajar y estudiar en el mismo lugar. Estos chicos sí tienen opciones para crecer.

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