lunes, 6 de febrero de 2017

Las familias acuden a usureros para pagar las pensiones escolares

En esta carpeta, el colectivo de víctimas, agrupado en Pro Justicia Contra la Usura y Corrupción, archiva casos. Foto: Galo Paguay / EL COMERCIO





Redacción Sociedad (I)
sociedad@elcomercio.com



Sus historias son muy parecidas. Para ellos, las reuniones entre padres de familia y profesores son un tormento. Antes de que se inicien, los maestros les piden, a veces en privado y otras en público, que se acerquen a colecturía a pagar las pensiones que adeudan. En ocasiones, reciben correos electrónicos. Aunque es común que ‘la cuenta’ llegue en escritos pegados en las agendas de sus hijos.

Esa situación genera desesperación en padres que perdieron sus trabajos, cerraron sus negocios o tienen montos por cobrar como proveedores del Estado. Eso les ha llevado a buscar alternativas para cancelar las mensualidades de la educación de sus hijos. Una de ellas es acudir al ‘chulco’.

Eso vivió Mario Gómez (nombre protegido). Él se atrasó tres meses en el pago de la colegiatura mensual de sus hijos, quienes estudian en un establecimiento del valle de Los Chillos. El ingeniero comercial, de 43 años, perdió su empleo hace exactamente un año y no tuvo otra opción que acudir a una usurera para cubrir unos USD 700 que debía. La pensión supera los 100. Actualmente, su esposa solventa los gastos del hogar, así como los estudios universitarios de su hija mayor.

Pero­ enero terminó y Gómez ya acumuló otro mes impago en la escuela. Teme que la deuda se incremente y supere a la del año pasado. No quiere volver a pedir ayuda a la usurera. Los casos de personas que recurren a ‘chulqueros’ para cubrir los gastos de uniformes y material didáctico, así como de pensiones en los planteles educativos privados, no son novedad ni cosa de estos últimos años. Pro Justicia contra la Usura y Corrupción es un colectivo que agrupa a 500 personas que fueron víctimas de esa actividad en el país.

Su presidenta, Teresa Ordóñez, calcula que del universo de afectados por usura que pertenecen a ese gremio, aproximadamente el 40% usa el dinero para solventar gastos de enfermedad; 20% para pensiones escolares y más temas académicos; 20% para instalar negocios o emprendimientos y el otro 20% para adquirir autos o bienes inmuebles.

La dirigente añade que “son frecuentes” los casos de deudas por temas educativos. En el Consejo de la Judicatura no hay un registro detallado de denuncias por usura originadas para saldar gastos educativos. Lo único que se ha reportado es que de agosto del 2014 a diciembre del 2016 se resolvieron 168 causas por usura en el país.

Para René Puga, decano de la Facultad de Economía de la Universidad Central, la idiosincrasia es una de las razones por las que las familias se endeudan en colegios privados. Apunta que años atrás, la calidad de la educación pública era cuestionada por los problemas con el extinto gremio de profesores (UNE). Eso ha cambiado. Pero “persiste una opinión negativa hacia la educación pública. No con esa intensidad, pero se piensa que lo privado, lo que cuesta, es mejor que lo público. Y no hablo solo de la educación secundaria sino de la universitaria”. Otra observación de este economista es que los padres no hacen un cálculo adecuado sobre gastos permanentes como los de educación, comida, vestimenta o vivienda. No solo en la capital hay padres de familia en apuros.

 Ordóñez recuerda la historia de una mujer, en Loja, que hizo un préstamo de USD 3 000 a una chulquera para cancelar las cuotas del colegio de su hijo, de 16 años. Luego, ella no tuvo con qué pagarle y la usurera le telefoneaba para insultarle. La víctima denunció su caso al colectivo y se acabaron las presiones. No obstante, sigue pagando los intereses cada mes.

El caso de Gómez es diferente porque una familiar le ayudó a devolver el monto que debía a la usurera. Se siente tranquilo porque no perdió su casa, como ha sucedido con otros que recurren a esta práctica ilegal.

Según los casos reportados por el colectivo Pro Justicia, Carmen J. (nombre protegido) se endeudó en USD 20 000. Con esa cantidad, ella pagó las 10 cuotas que debía en el colegio de su hijo y los gastos del hogar. También otras deudas pendientes. Ella cuenta que firmó una letra en blanco al usurero y su casa, ubicada en sur de Quito, fue rematada. Tenía un almacén en el que comercializaba electrodomésticos en el Centro Histórico y lo perdió.

Continúa viviendo en su propiedad, pero teme que en cualquier momento llegue el prestamista y le quite el bien. Lo mismo ocurre con Luis V. (nombre protegido). Él trabajaba como mensajero, pero perdió su trabajo. Desesperado, pidió USD 15 000 para cubrir las cuotas que debía del carro que compró, así como para­ mantener a su familia. También para los montos del colegio de su chico.

El préstamo lo adquirió con un interés del 10% que no alcanzó a pagar y tuvo que vender el automóvil. Según datos del Ministerio de Educación, 151 921 alumnos se cambiaron del sistema particular al fiscal para este año lectivo, en la Sierra y Amazonía. Son 2 millones de chicos que se forman en planteles públicos, particulares, fiscomisionales y municipales.

El asambleísta Gastón Gagliardo, de Alianza País, integra la Comisión de Educación. Opina que el cambio de miles de alumnos al sistema público se debe a que la calidad de enseñanza ha mejorado. “El padre ya confía. Ve al sistema fiscal como una posibilidad para que sus hijos puedan estudiar y salir adelante”. Pero ¿por qué pese a la gratuidad de la educación, algunos padres sin suficientes recursos eligen lo privado? Gagliardo también advierte que se trata de un tema cultural. “Los padres quizá buscan que sus hijos alcancen cierto estatus, en un ambiente educativo”, responde.

A su juicio, la gente está en libertad de escoger el plantel que guste, pero “uno tiene que saber, en la medida de sus ingresos, hasta dónde llegan las sábanas”. Jenny Vinueza preside la Federación de Establecimientos Educativos Particulares de Pichincha (Fedepal). En algunos de los 43 centros filiales, 60% de representantes debe pensiones. No han tenido más que idear planes especiales.

Por ejemplo, algunos deudores pagan con servicios. Si tienen una imprenta se comprometen a imprimir hojas volantes u otro material del centro. En otros casos -cuenta la dirigente- a los papás que tienen talleres en los que se elaboran muebles, se les pide fabricar pupitres.

 El objetivo es evitar que sumen más cuotas y que busquen dinero en bancos o con prestamistas ilegales.

En contexto

En el reglamento de la Ley Orgánica de Educación Intercultural Bilingüe se establece que no se puede negar el derecho a la educación a ningún estudiante. Se prohíbe, entre otras cosas, retener los pases de año o impedir que rindan exámenes o que ingresen a las salas de clase.


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miércoles, 1 de febrero de 2017

Unos USD 6 000 se invierte por becario

Soledad Vogliano y Daniel Nieves estudian en la residencia de la Universidad Andina. Foto: Paúl Rivas / EL COMERCIO



Diego Bravo Redactor (I)

No está permitido lavar ropa en las habitaciones, tampoco plancharla. Los únicos electrodomésticos que se pueden utilizar son la radio, televisión, secador de cabello y una cafetera pequeña. Se prohíbe el ingreso de mascotas.

Esas son las reglas que, desde hace cuatro meses, la argentina Soledad Vogliano y el colombiano Daniel Nieves, de 32 y 28 años, siguen en la residencia de la Universidad Andina Simón Bolívar mientras cursan su maestría de Investigación en Estudios Latinoamericanos con beca completa. En ese edificio conviven junto a alumnos de otras provincias.

Al ser sudamericanos cumplen con uno de los requisitos para acceder a esa ayuda. Entre otros beneficios, ellos tienen exoneración del pago de colegiatura, seguro médico, libros, alimentación y alojamiento. Lo único que pagaron son aproximadamente USD 800 de matrícula. En la Andina, para que alguien tenga beca completa, se evalúan las publicaciones, las cartas de recomendación, los ensayos justificativos en los que explican las razones por las cuales postularon para ingresar a ese centro, un trabajo académico de veinte páginas.

En el caso de Vogliano y Nieves, su maestría dura nueve meses y reciben un salario básico de USD 375 mensuales con el que cubren sus gastos personales. No pueden obtener un promedio inferior a 8,5 puntos sobre 10. A futuro, también pueden acceder a una beca para desarrollar la tesis y les otorgan pagos extras de USD 300 por tres meses más, si es que la concluyen a tiempo.

La entrega de becas en las universidades de posgrado se volvió parte del debate luego de que se publicara, a finales del 2016, en el Registro Oficial, la Ley de Extinción de Universidades. En esta se contemplan los nuevos esquemas para la entrega de ayudas, puesto que ahora estas serán reguladas por el organismo rector de la política de becas del Gobierno. Según las autoridades de la Andina, su modelo de entrega de becas “está en riesgo”.

En ese sentido, Juan Ponce, rector de la Flacso, afirma que desconoce cómo será el nuevo esquema de financiamiento. No sabe si los costos de las becas subirán o bajarán de precio porque al cambiar el mecanismo de asignación por las reformas, las ayudas y todo ese proceso pasaría a la Senescyt. “Ya no otorgaremos becas. Haríamos la selección y los que son admitidos en Flacso debieran ir a postular en la Senescyt y ellos serán los encargados…”.

Ante esas dudas, el secretario nacional de Educación Superior, René Ramírez, indicó que las becas continuarán siendo otorgadas con normalidad por los centros de estudios. Además, el objetivo es que se incremente la cantidad de ayudas. Finalmente, él manifestó que hay un presupuesto prorrogado y que no se afectará la entrega de estas. Actualmente, en la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso) y la Andina hay cientos de estudiantes becados.

En la primera se ha invertido USD 12,1 millones en la formación de becarios desde hace cuatro años. En la otra, USD 16,1 millones han sido usados por alumnos de los programas de exoneración de colegiatura, becas parciales, rebajas para gente de la comunidad andina y becas completas, a partir del 2013. Solamente en las becas completas se ha gastado USD 688 900 en los últimos dos años. Según datos de la U. Andina, 713 jóvenes se han formado bajo esa modalidad en 15 años (2000-2015).

“La residencia es clave para estudiar. No se puede seguir un posgrado y trabajar. Esto requiere una concentración del 100%”, dice Vogliano.

En la Flacso hay historias de estudiantes que dedican todo su tiempo a sus títulos de cuarto nivel. La machaleña Andrea Bravo, de 25 años, se prepara en la maestría de Estudios Socioambientales que dura dos años. Ella es parte de los 94 alumnos que actualmente tienen allí becas con estipendio. Es decir, ella recibe una remuneración mensual de USD 600 a cambio de trabajar por las tardes como ayudante de cátedra de la profesora Ivette Vallejo. Solo debe pagar la colegiatura.

Esto equivale a USD 300 mensuales que le descuentan de su estipendio. Lo mismo ocurre con Pedro Alarcón, de 39 años, quien cursa desde hace dos años un doctorado en Economía del Desarrollo. En su caso, él recibe cerca de USD 800 para gastos personales y trabaja como profesor. “Son un requisito para el doctorado las mensualidades”.

Ponce dice que las becas de estipendio se entregan a tres grupos: gente de otras provincias, grupos históricamente excluidos y de excelencia académica para quienes tienen buenas notas. Solo en las últimas se debe obtener un promedio mínimo de 8,5 sobre 10 para continuar con la beca.

También, hay ayudas de descuento en la colegiatura que se otorgan a los estudiantes.

martes, 24 de enero de 2017

41 años del primer bicampeonato de Liga Deportiva Universitaria

Foto del primer gol de Liga, anotado por Polo Carrera. La U se encaminaba a conquistar su primer bicampeonato
Estadio dio cobertura al despliegue del argentino JJ Pérez, uno de los mayores artilleros en la historia de LDU

La portada de revista Estadio de finales de enero de 1976 muestra a los jugadores de LDU celebrando el título.
Las crónicas que se publicaron luego del 25 de enero de 1976 narran que el Estadio Olímpico Atahualpa estaba repleto de seguidores de Liga Deportiva Universitaria de Quito (LDU). Ese día se jugaba un partido trascendental, pues definía al nuevo campeón del Ecuador. De un lado, a LDU únicamente le bastaba un empate para llevarse el título, mientras que los "orientales" necesitaban un triunfo para asegurar un cupo a la Copa Libertadores de América.

La edición de Diario EL COMERCIO del 26 de enero de 1976.


En ese cotejo, los albos alinearon con Walter Maesso, Marco Moreno, Luis De Carlos, Patricio Maldonado, Ángel Villena, Roberto Soussman, Juan Carlos Gómez (Rivadeneira), Aguirre, Polo Carrera (Vaca), Juan José Pérez y Óscar Subía. Aucas saltó a la cancha con Walter Pinillo, Carrera, Héctor 'Pocho' Loureiro, Sánchez (Víctor Solá), Naranjo, Siles, Ávila, Contreras, De Mario, Mariano Ubiracy y Rómulo Dúdar Mina (Cortez).

El DT Leonel Montoya hablando sobre la campaña de LDU en revista Estadio.

Según los periodistas de ese tiempo, el juego fue "vibrante" y el marcador concluyó 3-3. Las anotaciones de LDU fueron conseguidas por Carrera (dos) y Aguirre. En Aucas marcaron Ubiracy (dos) y Mina. Con ese resultado, Liga se proclamó campeón nacional por tercera vez. En ese tiempo, LDU y Barcelona eran los únicos equipos que habían logrado el bicampeonato en Ecuador.

La previa del juego entre LDU y Aucas, de Diario EL COMERCIO (25 de enero de 1976)

Luego de ese cotejo, miles de hinchas de Liga Deportiva Universitaria acudieron de forma masiva a la pileta de la Plaza Indoamérica para celebrar hasta altas horas de la noche. Era el tercer campeonato nacional  en la historia de Liga. En ese entonces, la U sumaba 13 títulos, tomando en cuenta los campeonatos de Pichincha y Quito que ganó anteriormente. Desde siempre, el cuadro universitario fue uno de los grandes del fútbol ecuatoriano. Actualmente es el equipo con mayor hinchada en Quito, la capital del Ecaudor, y la Serranía ecuatoriana.

Para finalizar este post en honor a la Liga, voy a citar las declaraciones de jugadores:

- "Aucas nos hizo sudar, ¡qué bárbaro! ¡cómo corren sus jugadores!", expresó Luis de Carlos.

- "Soy campeón en tierra ajena, aunque pensándolo bien: en Ecuador y en Quito particularmente, me siento mejor que en casa", aseguró Juan José Pérez. 

- "En el plano internacional, Liga demostrará su casta de equipo grande", dijo Ramiro Aguirre, el baneño de los goles claves...

En la parte inferior de la portada de Diario EL COMERCIO, correspondiente al 26 de enero de 1976, se hace una corta reseña del título de Liga. En la foto de la izquierda aparece la pileta de la Plaza Indoamérica abarrotada de hinchas.