miércoles, 17 de julio de 2019

Los controles a los vehículos sin placas en Quito

2 629 sancionados por conducir sin placas


En el norte de Quito se observan camionetas y buses que circulan sin identificación. Foto: EL COMERCIO

Diego Bravo C.
 

Las escenas se repiten en las calles y avenidas de Quito. Autos y motocicletas se movilizan sin placas en medio del tráfico. Unos circulan por los carriles exclusivos de la Ecovía y el Trolebús con vidrios polarizados. En algunos casos son vehículos gubernamentales. 


También hay carros tipo taxi sin identificaciones y policías o agentes civiles que manejan motos en las mismas condiciones. Este Diario recorrió diferentes puntos de Quito, la semana pasada, por un lapso de dos horas diarias, y contó un promedio de 80 vehículos -entre autos y motos- que se movilizan en estas condiciones. 


Según las estadísticas de la Agencia Metropolitana de Tránsito (AMT), desde enero hasta mayo de este año se reportaron 2 629 sancionados por infringir el artículo 389 del Código Orgánico Integral Penal (COIP), que tipifica como una contravención de tránsito de cuarta clase el conducir un vehículo sin placas, con láminas alteradas u ocultas. La sanción es el 30% de un salario básico y la reducción de seis puntos en la licencia. 


De otro lado, por invasión del carril exclusivo de los servicios de transporte público hubo 944, desde enero hasta mayo del 2019. El numeral 3 del artículo 391 del COIP sanciona esta falta con una multa del 10% de un salario básico y la reducción de tres puntos en el carné de manejo. 841 fueron castigados por circular con vidrios polarizados en el primer quimestre de este año. 

Danny Gaibor, director ejecutivo de la AMT, manifestó que todo vehículo, sin excepción, debe portar las placas, caso contrario será castigado. Pocos pueden hacerlo por seguridad, como los autos de la Presidencia de la República, altas autoridades, vehículos que atienden emergencias, los de Inteligencia de la Policía Nacional. Incluso algunos de la AMT pueden hacer uso del carril exclusivo, pero deben tener un salvoconducto. En la actualidad –explicó el funcionario– hay 100 permisos de ese tipo en la capital. 


Este Diario constató que agentes civiles circulan en motos sin las láminas metálicas. Ante esa realidad, el funcionario dijo: “Hay elementos que nos hacen quedar mal, pero estamos sancionando eso”. Incluso se han abierto procesos administrativos contra uniformados por cometer esas infracciones. Acotó que los controles se realizan de forma permanente en la urbe, a día seguido. 

La mañana del jueves pasado, por ejemplo, un grupo de efectivos se trasladó a la av. América y Juan Diguja, en el norte. Allí, los choferes de dos vehículos gubernamentales fueron sancionados por no tener placas. Uno de los conductores incluso las llevaba escondidas debajo del asiento del carro, por lo que le castigaron. Al final de ese operativo, 20 personas fueron citadas por diferentes infracciones.


Como parte de los trabajos desplegados en las vías, los agentes de tránsito han detectado que personas retiran la identificación de sus vehículos por evadir el pico y placa. Otra de las razones por las cuales hay autos sin identificativos es debido al retraso en la entrega de placas por parte de la ANT. La entidad explica que hay lentitud en su fabricación. Asimismo, la Policía ha descubierto que grupos delictivos emplean carros y motocicletas sin identificaciones para cometer delitos. 


El pasado lunes 8 de julio, una banda fue apresada por utilizar escopolamina para atacar a sus víctimas. “Se movilizaban en tres vehículos, a los que les retiraban las láminas y les colocaban sellos de firmas concesionarias”, dijo el mayor Carlos Castillo, jefe del operativo policial en Quito. Ese grupo operaba en el sur, en el valle de Los Chillos y en el norte de la capital. Para Castillo, los controles de placas deben ser exhaustivos porque las bandas utilizan varias estrategias para delinquir. 


Por ejemplo, retiran las identificaciones de unos vehículos para colocarlas en otros. En otros casos las adulteran cambiando la forma de las letras. Con base en los casos que ha resuelto, Castillo calcula que de los robos que se producen en Quito, en un 90% se emplean vehículos. De ese porcentaje, la mitad son carros con placas de otros automotores o adulteradas; y también otras improvisadas de papel. De igual forma, en los barrios se ha identificado que desconocidos se mueven en motocicletas sin placas, para robar. 


Este Diario recorrió al menos cinco sectores en donde los moradores se quejan de ese problema. La semana pasada, un adolescente fue asaltado por dos personas que se movilizaban en una moto con esas condiciones, en el barrio Santa María. Lo golpearon hasta arrebatarle su celular. Por eso, los vecinos organizaron una marcha para pedir a la Policía Nacional que reforzara la seguridad y los patrullajes.


Kléver Almeida, coordinador de la Fundación Cavat, asegura que la problemática de los vehículos sin placas se presenta también en las zonas rurales. Como ejemplo, él visitó Nono, en el noroccidente, en donde se percató que circula una alta cantidad de motos con estos inconvenientes.

lunes, 15 de julio de 2019

10 lugares tradicionales de Quito requieren intervención

La construcción de esta vivienda data de 1821. Foto: Eduardo Terán / EL COMERCIO.

Diego Bravo C. 


De 1821 data la construcción de la vivienda en la intersección de las calles Loja y Quijano del barrio de San Sebastián, en el Centro HistóriDe 1821 data la construcción de la vivienda en la intersección de las calles Loja y Quijano del barrio de San Sebastián, en el Centro Histórico de Quito. En el siglo XX, allí funcionó la fábrica de licores Excélsior cuyas botellas tenían el membrete de ‘Mallorca Flores de Barril’ que hace más de 40 años se consumían de forma masiva en las fiestas. 


En la etiqueta se dibujaba a un niño sobre un tonel, por lo que a ese licor lo llamaban popularmente “el guagua montado”. Allí también se producía el coñac, cremas de menta y frutilla. La fábrica quebró y sus dueños liquidaron a sus trabajadores. Finalmente, ese predio pasó a manos del IESS y ahora es del Municipio de Quito.

Según datos del Departamento de Inventario del Instituto Metropolitano de Patrimonio (IMP), existen 5 287 predios en el Centro Histórico. Están clasificados en cuatro estados: bueno, regular, malo y en ruina. El 42,2% está en estado regular, el 1,9% en malo y el 0,1 en ruina. Además, hay 143 casas deshabitadas. 


Este Diario hizo un recorrido por 10 lugares del Centro que se encuentran abandonados y deteriorados en la actualidad. El de la Quijano y Loja está abandonado y destruido. Los vecinos se quejan que allí pernoctan indigentes que consumen droga. Rompieron una de las puertas para ingresar y plagaron el sitio de basura. La gente asegura que caminar por ese sector es muy peligroso a cualquier hora y solicitan a la Alcaldía que intervenga para recuperar la propiedad.
 
Otro predio se ubica en la curva de las calles Topatauchi y Aguarico, en el sector de La Libertad. Según el libro ‘La Libertad, memoria histórica y cultural’, el ‘Rincón Chileno’ fue una casa de citas que se inauguró en la década del 50 y funcionó hasta los 70. El nombre del lugar se debió a la nacionalidad de los propietarios. A ese local acudían hombres de posición económica alta. Era costoso, lleno de lujos. Su eslogan promocional era: “Los que quieran conocer el cielo deben ir allá”. 


En el lugar operó posteriormente la escuela General O’Leary durante varios años. Carlos Sacón vive junto a esa propiedad. Le sorprende que un sitio tan exclusivo en otras décadas se encuentre olvidado y que la maleza haya invadido parte de sus instalaciones. Desconocidos ingresan allí y eso atemoriza a los vecinos del sector. La Casa Guarderas, localizada en la av. 10 de Agosto y Riofrío, data de 1930. El expresidente José María Velasco Ibarra dio discursos desde sus balcones, según el historiador Héctor López, por lo que al frente se levantó una figura del caudillo.

La vivienda está inhabitada y atrás existe un canchón en donde se parquean vehículos. El inmueble es de estilo neoclásico. La gente que vive en las inmediaciones asegura que en esa zona se presentan asaltos a personas. Lo mismo ocurre a pocas cuadras en la vivienda ubicada en las calles Manuel Larrea y Checa, edificada en los años 50. 

El comerciante Julio Fiallos tiene allí un local de venta de artículos de cuero. “Es un peligro, no hay quién controle. Es un foco de inseguridad”. Su fachada luce deteriorada por el paso del tiempo. El extinto Fondo de Salvamento (Fonsal) construyó la cubierta provisional en el 2007. En el IMP se desconoce si los propietarios han ejecutado trabajos de mantenimiento.

En las tradicionales piscinas de El Sena también hay problemas. Pese a su valor histórico, esta es ahora una infraestructura abandonada en franco deterioro. De una de sus paredes cuelga un viejo letrero descolorido con una botella naranja. Apenas se puede leer “Fruit: Baños El Sena”. 

En el interior hay basura y las paredes están desgastadas. Hay vagabundos, consumidores de estupefacientes y estruchadores que se albergan momentáneamente dentro del complejo.
A una cuadra se levanta una imponente vivienda de tres plantas, en plena avenida Maldonado, diagonal al Ministerio de Defensa. Se la conoce como la casa Logroño y en los planos de 1887 ya constaba esa propiedad, según indica el libro Damero. “Posiblemente utilizada para la recreación y vacaciones de sus propietarios puesto que muy cerca se encontraban los baños del Sena”, se informó en el IMP. 

También porque el río Machángara con sus riveras eran sitios de recreación y esparcimiento para los quiteños. Ahora está destruida y en el olvido. Las paredes desgastadas con abundante maleza. Los vecinos se quejan de que allí hay abundantes roedores que ingresan a las casas contiguas.

Otros puntos que requieren ser intervenidos son el Teatro Atahualpa, el cual cuenta con vigilancia privada de forma permanente. También los molinos de El Censo, que funcionaron desde 1906 hasta 1997. Se incluyen la Cartonera, las instalaciones del expenal García Moreno y la Casa Mil de La Floresta. 

Para Vinicio Velásquez, catedrático de la Universidad Católica y especializado en uso y gestión del patrimonio, los predios históricos pueden ser recuperados con estrategias de ‘coworking’. Es decir, un bien tradicional puede ser usado para varias actividades. Se alquila una parte para oficinas. Otra para restaurantes y así se lo mantiene de forma sostenible. 

Inés del Pino, profesora de arquitectura y urbanismo del mismo centro superior, asegura que se deben implementar programas para que la gente reconozca a los sitios patrimoniales abandonados y que en la memoria colectiva se genere un sentido de pertenencia. En ese sentido se pueden realizar campañas educativas y los medios de comunicación pueden intervenir.

Asimismo, considera que se debería fomentar la producción de libros con información de los lugares históricos como ocurrió años atrás con las publicaciones del Fonsal. Paúl Herrera es director de Proyectos Especiales del IMP. Asegura que intervenir en las casas patrimoniales depende también de otros factores. Por ejemplo, si estos son privados. 

Los propietarios a veces se encuentran en problemas de herencias y eso dificulta cualquier intervención. También, los altos costos de reparación y mantenimiento de propiedades tan grandes y antiguas. Herrera resalta que hay un programa de ayuda para intervenir en inmuebles particulares. El dueño paga los costos a través del impuesto predial en un prorrateo a 10 años. Cuenta con una subvención del 50% que el IMP otorga a través de convenios. 


Así, desde el 2014 se trabajó en 232 edificaciones, con una inversión de USD 9,1 millones. Ahora, con la nueva administración del alcalde Jorge Yunda, se realizarán mesas de trabajo con la comunidad para plantear nuevas estrategias de intervención. “Demanda varias acciones desde la aplicación normativa hasta la regeneración del espacio público y la seguridad urbana”. También se actualizará el inventario de bienes patrimoniales. De otro lado se reforzará la investigación científica con la producción de más libros que rescaten el valor histórico de los bienes patrimoniales.

domingo, 17 de marzo de 2019

Video capta momento de asalto violento contra un ciclista en Cumbayá

Ese hecho indignó a la comunidad de ciclistas del sector, cuyos integrantes afirman que son víctimas de robos constantes. Foto: Eduardo Terán / EL COMERCIO

Diego Bravo

El video dura 50 segundos y fue captado en Yanazarapata, cerca de los rieles del tren desde San Patricio hasta llegar a Lumbisí, en la parroquia de Cumbayá, oriente de Quito. En las imágenes se observa cómo tres desconocidos le roban la bicicleta, de forma violenta, a una persona.

El hecho ocurrió la noche del miércoles 13 de marzo del 2019. En las tomas se observa que la víctima sube en su bicicleta y luego aparece un Chevrolet San Remo que le cierra el paso. El deportista trata de escapar, pero del carro salen dos hombres que lo empujan hasta caer aparatosamente y se llevan la bicicleta.

Ese hecho indignó a la comunidad de ciclistas del sector, cuyos integrantes afirman que son víctimas de robos constantes. Este Diario recorrió hoy, 14 de marzo del 2019, ese lugar y la gente comentó que bandas delictivas también atracan en los talleres especializados en reparar ‘bicis’ y repuestos.

El propietario de un local recordó que, hace siete meses, unos desconocidos le dieron escopolamina y se llevaron dos bicicletas. Tiempo después, otras personas trataron de llevarse otra, pero no lo lograron. Manifestó que la ruta Chaquiñán se ha tornado peligrosa para los ciclistas. “Se han incrementado los robos y asaltos. Hay mucha violencia, esperan en ciertos puntos. Cuando se baja la velocidad o se detiene para tomar una bebida de hidratación, los desconocidos se aprovechan. También en las partes abandonadas”, manifestó el hombre que pidió la reserva.



Otra ciclista siente temor. Por eso, ella prefiere ciclear en grupo con sus amistades para evitar ser víctima de la inseguridad. “El último caso fue el de tres hombres que se bajaron de un carro San Remo y golpearon al deportista”. Otro vecino contó que le robaron tres veces las bicicletas. Asegura que ha identificado a quienes se dedican a esa actividad delictiva, pero los trámites de denuncia han sido largos. “Son gente del barrio, tengo fotos y videos, pero la burocracia alarga las cosas”.

El coronel Roberto Padilla es comandante policial del Circuito Tumbaco. El oficial señala que en la ruta Chaquiñán hay vigilancia permanente con uniformados que se movilizan en bicicletas. Si los deportistas salen con sus bicicletas, también pueden pedir custodia para evitar ser víctimas de delitos. “Desde las 06:00 tenemos policiclos que acompañan”, enfatizó el oficial. Acotó que, en lo que va de este año, no se han reportado denuncias por robos de bicicletas. El año pasado hubo aproximadamente tres.

Si hubo el caso de un vecino a quien le robaron tres veces -apuntó- puede presentarse ante la Policía Nacional para ayudarle.

https://www.elcomercio.com/actualidad/video-asalto-violencia-ciclista-cumbaya.html?fbclid=IwAR0X_oYyGT1tIIix7rDNbquUfclbmX9ogUT-QfJ5eQkYl3hoN3Ko8xG3CV0

Robos de bicicletas en Cumbayá

jueves, 7 de marzo de 2019

Temor en La Floresta por los asaltos y robos

Robos y asaltos preocupan a los moradores de los barrios de Quito

El 27 de febrero la Policía detuvo a 5 sospechosos de cometer un asalto en El Trébol. Foto: Eduardo Terán / EL COMERCIO  



Diego Bravo Carvajal

La inseguridad es uno de los retos de la próxima administración municipal, en Quito, de cara a los próximos cuatro años. Datos del Ministerio del Interior refieren que los robos a personas se incrementaron en un 5,77% durante el 2018.


En el 2017 se reportaron 6 275 casos, mientras que el año pasado hubo 6 637. En enero del 2019 se registraron 506 y en el mismo mes del 2018 fueron 518. Este Diario recorrió 12 zonas de la urbe y las quejas son unánimes en cuanto al incremento de los robos a personas. Los vecinos piden que se refuercen los patrullajes y la presencia de policías.


Una de las medidas que se han implementado para afrontar la situación son las alarmas comunitarias. La directora metropolitana de Seguridad Ciudadana, Cristina Mesías, señala que hay 1 201 en las nueve administraciones zonales del Distrito Metropolitano.


Cada equipo cubre a 24 familias, en total son 28 824 familias que se benefician en toda la urbe. Los aparatos están interconectados a una plataforma tecnológica, diseñada para su monitoreo y administración. Las centrales reciben alertas mediante pulsadores de teléfonos celulares y fijos.


Esas cifras varían frente a las que presentó el exalcalde Augusto Barrera al final de su mandato en el período 2009-2014. En su informe de gestión, él indicó que se instalaron 7 563 sistemas de alarmas en 2 600 vecindarios con una inversión de USD 3,6 millones.


Para Mesías, esos aparatos son una medida disuasiva para enfrentar a la delincuencia, pero lo más importante es que los vecinos se organicen de forma comunitaria y se apoyen. “Con eso no queremos decir que le deben atrapar a un ladrón, sino que hay otros mecanismos como alertar a los vecinos y la Policía sobre lo que sucede”.


Así ocurrió en la quebrada El Censo localizada junto al intercambiador de El Trébol el 27 de febrero. Ese día, la Policía detuvo a cinco hombres que luego de asaltar a una mujer se escondieron en la hondonada. Le quitaron su celular y una billetera, la cual fue hallada con la ayuda de los transeúntes en medio de la basura. Luego se encontró el teléfono.


Édgar Naranjo es vicepresidente de la Federación de Barrios de Quito. A su criterio, las alarmas comunitarias son una buena alternativa para afrontar la inseguridad, pero el problema radica en que los delincuentes se perfeccionan en su forma de operar y atacan con mayor rapidez. Él coincide que la gente debe unirse para afrontar el problema. Asimismo, cada vez es más frecuente que desconocidos utilicen vehículos para asaltar a transeúntes.


Por ejemplo, en Alma Lojana, un vecindario ubicado en el oriente, a pocos metros de la av. Simón Bolívar, se vive una situación tensa. Los vecinos han identificado a personas que circulan en carros sin placas y asaltan.

“La situación es complicada, porque lo hacen por las noches”, señala un morador. Dice que el lugar más peligroso se ubica debajo del puente junto a la parada. “Desde las 21:00 no se puede caminar tranquilo”.


Lo mismo sucede en los sectores de La Argelia y Oriente Quiteño. La gente, que vive en alerta, ha reconocido a hombres que circulan en vehículos sin identificaciones. Aseguran que los atracos ocurren a cualquier hora. Por la noche es peligroso salir a caminar. “Hace un mes, una chica fue víctima de un asalto terrible. Desconocidos trataron de secuestrarla en un carro”, contó una moradora.


La joven gritó desesperadamente y los moradores salieron a auxiliarla. Las alarmas comunitarias se encendieron, por lo que los desconocidos huyeron. “A mis hijos, de 14 y 15 años, les robaron. Les amenazaron con puñales”, agregó.


También se han producido casos de robos perpetrados por personas que se movilizan en vehículos de color amarillo. El 11 y 15 de febrero, dos ciudadanos fueron asaltados de forma similar en dos puntos diferentes del norte de Quito. Tras quitarles sus pertenencias y agredirlos con gas pimienta en el rostro, ambos fueron abandonados en otros sectores del noroccidente de Quito. El robo en motos también es frecuente, sobre todo en parroquias como Alangasí, en el valle de Los Chillos.