lunes, 25 de noviembre de 2024

Mujeres luchadoras de Quito


Esta crónica de Bolívar Bravo Arauz se titula Mujeres luchadoras de Quito y hace referencia a ilustres damas quiteñas. También recuerda las interesantes anécdotas del general Leonidas Plaza Gutiérrez, expresidente del Ecuador. Les invito a disfrutarla. 

Mujeres luchadoras de Quito 

Por Bolívar Bravo Arauz para El Comercio 

Quito, risueña y gentil, noble y acogedora, registra en sus anales la historia y la leyenda de mujeres de singular belleza, talento y heroísmo, en las cruentas luchas de la emancipación. Manuelita Sáenz, nacida en Quito, a principios de 1797, de hidalga cuna, se constituye en compañera de lucha libertaria de Simón Bolívar, el padre de la patria, el hijo de la gloria y el espíritu de la libertad y se constituye en la libertadora del libertador, luego de tenebrosa y oscura noche septembrina. Es su adorable Manuela, la divina loca. 

Próspero Pereira Gamba dice de Manuelita Sáenz: era una de las damas más hermosas que recuerde haber visto en mi tiempo. De rostro color perla, ligeramente ovalado, de facciones salientes, todas bellas: ojos arrebatadores y amplia cabellera suelta. Sobre todo, se distinguió por su adhesión y amor a toda prueba. Para conocer mejor a Manuela hay que deleitarse leyendo a sus ilustres biógrafos: Alfonso Rumazo González, Raquel Verdesoto de Romo Dávila y Ricardo Álvarez. Cuantas emociones y recuerdos de Bogotá, en Lima, en los campos de batalla y más páginas de las luchas de la emancipación americana. 

La otra gentil figura es la de Marieta de Veintimilla, que se distinguió comandando los batallones del capitán general Ignacio de Veintimilla, en la lucha cívica que emprendió el Ecuador, llamada la restauración, que se trataba, cabalmente, de restaurar en el país, los principios de la ley, de la libertad y la justicia que habían sido conculcados por un gobernante ambicioso y arbitrario. 

Su bella sobrina, Marieta, luchó con singular denuedo. Era inteligente, valiente. Esta tremenda guerra civil duró más de seis meses. Al ser derrotado y salir en fuga el dictador, cometió el último saqueo, 200.000 pesos al Banco del Ecuador, de Guayaquil. Muerto en 1908, sus restos olvidados reposan en la Capilla de las Almas la Catedral de Quito. 

LA CARIFO

Adviene el gobierno liberal. Cuando las tropas del general Eloy Alfaro hacían su entrada triunfal en esta capital. Luego de la Batalla de Chasqui, llamó la atención al pueblo quiteño ver a una mujer al frente de un pelotón, ceñida la espalda y con las cartucheras de la cintura y portando un fusil marcando paso. 

Era una auténtica alfarista y había ganado las presillas en justa lid. ¿Quién era esta valiente mujer, émula de Manuela Sáenz y Marieta de Veintimilla? Era una valiente mujer salida de la entraña popular. 

Era Amalia Carifo. Llegó a ser sargento 1° del Ejército del Ecuador. Esta valiente mujer, de simpático rostro, blanca y rubia, fue casi una heroína. Nativa de la parroquia del Quinche, tenía muchas cualidades. Se cuenta que era muy hábil para las labores de mano, muy buena bordadora y además de conversación fluida y agradable. Mujer de campaña. Fatalmente, sufrió enajenación mental y fue llevada a un manicomio. En los momentos de lucidez, su grito de guerra era: ¡Viva Alfaro!

El pueblo quiteño extrañaba no verla desfilar en las paradas militares. Cuando murió, el general Alfaro ordenó que le rindieran los honores correspondientes a su grado y durante su enfermedad se le entregaba pensión militar. Tal era la nobleza y generosidad del viejo luchador. 

TAMBIÉN HUBO UN SECUESTRO  

Se ha dicho que Quito era una ciudad conventual y esto era verdad. Las noches eran frías y silenciosas. Así eran en la colonia y siguió en la República. 

En esta urbe tranquila, vivía doña Marta Jarrín, la que era conocida con el gracioso sobrenombre de la Marica de Palo. Tenía un establecimiento público en la calle Mejía, entre Venezuela y García  Moreno, lugar céntrico. 

Allí se expendían buenos licores: el afamado coñac Gallito, el mallorca de Guayaquil, el Barahona, tan célebre y renombrado antes de la aparición del Flores de Barril, el anís del Mono, buenos picantes, ricas empanadas y otros menjurjes matizados con picante ají. 

Los chullas quiteños acudían allá y frecuentaban mucho este establecimiento, pues en aquellos dichos tiempos no funcionaba la Cueva del Oso, ni el jardín de Verano, ni el de Invierno y claro, su afán era servirse los buenos picantes, saborear los exquisitos licores y sobre todo, para ver y admirar a la Marica de Palo, llamada así, porque era alta, erguida como un palo, guapa y de mucho garbo al andar, de mucho donaire y llena de dichos y decires, bromas y gracias, propias de la afamada sal quiteña. 

Lo recordado y célebre consiste en que el general Plaza Gutiérrez, de trato fino y exquisito, franco y campechano, en su primera administración y cuando aún era soltero (1901) era un amigo de la juerga, bastante divertido. Concurría a la tienda de Mariquita y allí, tomaba unos coñaquitos con sus amigos y bromas van y bromas vienen y seguía el buen humor. 

Una noche quiteña, de luna, fría como son las noches de este Quito hermoso, ciudad para vivir, Patrimonio Cultural de la Humanidad, el general había concurrido. Aprovechó Mariquita, lo hizo descuidar y le puso candado al presidente, mejor dicho, le secuestró, como sucede en los tiempos actuales. 

Grande fue el regocijo de la ciudad al conocer al día siguiente la broma, pues esta se regó como pólvora. Así era la vida en una ciudad pequeña y chismosa. Lo curioso es que el día siguiente, al mediodía, se le abría la puerta para que concurriera al despacho presidencial. 

Una revista humorística de la época publicó un verso que decía: "Dicen que el general Plaza Gutiérrez

No es un hombre malo 

Y siendo Presidente de la República

Se ha enamorado de la Marica de Palo"

¡Ja, ja!

Soltero de la época 

  





jueves, 21 de noviembre de 2024

¿En qué piensa don Evaristo en medio de los apagones?

Foto: Diego Bravo C. Tomada en la Plaza del Teatro, en el Centro Histórico de Quito, la noche del sábado 16 de noviembre de 2024.  

lunes, 18 de noviembre de 2024

Reportajes populares de Quito

 





De la Sección del Recuerdo de Diario El Comercio de Quito, en la que mi abuelo Bolívar Bravo Arauz colaboró por décadas. Esta crónica iba a formar parte del libro inédito 'Quito Antiguo y Moderno' que jamás fue publicado e iba a ser la continuación del célebre texto 'Quito Monumental y Pintoresco'. Cuenta las historias de personajes quiteños que jamás han sido mencionados en los libros u otros espacios de difusión cultural. Se trata de información diferente y relevante para conocer la historia de la capital. 

REPORTAJES POPULARES DE QUITO

Por Bolívar Bravo Arauz para El Comercio

La bella y querida ciudad de Quito, relicario de arte en América, Patrimonio Cultural de la Humanidad, registra en sus páginas, con cariño y veneración a célebres personajes. Asimismo cuenta con figuras populares que dejaron una estela de recuerdos. 

¿Quién no ha celebrado en estos últimos años, las ocurrencias, el chiste, el donaire del terrible Martínez, del sordo piedra y de otros igualmente famosos que forman la galería de los alegres y picarescos quiteños de pura cepa?

Muchos de ellos han pasado a la eternidad. He aquí algunos de ellos. 

EL SAHUMERIO, ANTONIO PEÑA

Por las empedradas calles quiteñas, se deslizaba hace algunos años, sahumerio Antonio Peña, con sus dos pies torcidos, cruzados al andar. 

Sahumerio, el popular pregonero, se situaba en las puertas de las escribanías, situadas en otros tiempos, en el Palacio de Justicia, en la calle Chile y con voz estentórea, pregonaba, se... rrremata, a la una, a las dos, a las tres y se producía el remate. 

A todos saludaba, diciendo: "Buenos días, patroncito, una ayudita para mis hijos, para mi familia, una ayudita. A veces andaba de rodillas, pues tenía unas rodillas de cuero. Anunciaba y vendía también el sahumerio. Luego puso una tienda en El Toril, donde era amable con todos. 

Era buscado y requerido como pregonero en los juzgados, en la Alcaldía Municipal, en todas partes en donde había algo que rematar. 

JUAN O JUANA

En los anales de la franciscana ciudad todavía se recuerda a Juan o Juana. Los que pasan del medio siglo recuerdan su simpática figura. Vestía terno sastre de mujer. En 1906, año de recordaciones, vivía en el barrio de Chimbacalle. Era chistosa, atenta, culta. Nadie sabía su sexo ni su identidad. 

Pronto dejó de vestir de mujer, luego de cursar por el colegio e ingresar a la universidad. Se enamoró de una simpática muchacha y le propuso matrimonio. Tuvo que hacerlo. Así se reveló que su nombre era Víctor Jijón. 

Para casarse, dejó la indumentaria de mujer, así lo criaron. Las monjitas de San Diego le dieron un flamante terno de hombre y así se casó. Fue su madrina la señora Angela Casares, compañera en los ejercicios espirituales de San Diego. El padre Toribio López, franciscano español, le consiguió trabajo en Ambato. Luego regresó a Quito, compró una casita y tuvo un hijo que se hizo profesional distinguido. 

DON PABLO RODRÍGUEZ

Don Pablo Rodríguez era una respetable figura quiteña. Dependiente de por vida, trabajaba en la consignación de alfeñiques y raspaduras de doña Francisca Andrade Ruales, en la plazuela de La Merced, esquina donde hoy se levanta el Teatro Granada. El vecino Rodríguez como hombre antiguo de bien y buen cristiano, llevaba las cuentas de los alfeñiques con mucha escrupulosidad que eran conocidos con el nombre de Quisaguas, porque vienen de la hacienda Quisagua de los padres de La Merced. 

El valor era de cinco centavos por atado, conteniendo cuatro unidades, envuelto en una hoja de caña de azúcar. 

Se cuenta que don Pablito fue el iniciador del reparto del pan de San Antonio en la Iglesia de Cantuña. Recibían los niños, según tradición de la época, tres panecillos luego de haber rechazado el bendito por tres veces. 

CHULLA ABRAHAM, DAME MEDIO PARA PAN 

En las polvorientas calles de Quito, aún no había pavimentación, se oían los gritos de los muchachos: Chulla Abraham, dame medio para pan.

Abraham Espinosa era un hombre bueno de oficio pintor. 

El grito de Chulla Abraham, se debió al cambio de indumentaria. Empezó a vestir como los chullas quiteños. Era de carácter alegre, bonachón y fuerte de contextura. No se fastidiaba ante los gritos de la muchachada. 

Un día se enfermó y fue al viejo hospital donde murió, tenía pulmonía. Al enterarse, consternados los circunstantes, no faltó quien dijera:  Buen Abraham, pedirás a Dios que no me falte el pan. Abraham, acordaraste de una fiel esposa a quien nunca le faltaste un pan.

DON MANUEL MARTÍNEZ, EL TAZÓN 

Don Manuel Martínez, vulgarmente conocido con el nombre de El Tazón, era dueño de una tienda de abarrotes, bien provista, en la Plaza de San Francisco. En aquellos dichosos tiempos, no había ENPROVIT (Empresa Nacional de Productos Vitales) ni nada parecido. No se había inventado tantos servicios y sólo se encontraban los abaceros populares de buena fe. 

Hemos dicho que Manuel Martínez tenía en su tienda en la calle Sucre, casa de la familia Espinosa, esquina de la Grada Larga. Vendía barato y con peso legal. Se confesaba con el Padre Diego, español y franciscano. 

Tanía buena clientela, pero lo interesante de nuestro relato es que don Manuel tenía una lora fina, la que permanecía todo el santo día en un palo a la entrada de la tienda. 

En poco tiempo, la lora aprendió todo y conocía a la famosa clientela. Así anunciaba la llegada de los compradores diciendo: Ya llega la Rafaela, la coconera; ya viene la Rosa; ya pasa la Rosario, la tramposa. Ya viene el Dr. Agucho cargado; ya viene el shungo negro con los zapatos. Manuel Martínez, te va diciendo el tazón.   

Cundía entonces el regocijo, pero eran terribles las iras de don Rafael al oír que le decían Tazón. 
Entrado en años y luego de una vida larga y honrada, murió este querido comerciante, para hacer mucha falta, sobre todo si se tiene en cuenta estos calamitosos tiempos de especulación y miseria. 

LA PRÓXIMA SEMANA LEA: MUJERES LUCHADORAS Y VALIENTES DE QUITO (Diario EL COMERCIO)

lunes, 11 de noviembre de 2024

Extranjeros queridos en Quito

 

Vista panorámica del Casco Colonial.

A lo largo de los últimos seis años, me he dedicado a recorrer las hemerotecas y bibliotecas buscando fotos e información relacionadas a Quito. En medio de esas jornadas investigativas en las que revisé cientos de libros y periódicos encontré las crónicas de mi abuelo, Bolívar Bravo Arauz, quien fue un destacado periodista y docente en los años 50, 60 y 70. Las fui recopilando hasta lograr tener más de 25 publicaciones que hizo en Diario EL COMERCIO.

Estas crónicas deberían formar parte de su segundo libro, el cual iba a ser la continuación del primero que se llamó Quito Monumental y Pintoresco (1965). Por cuestiones de la vida, la segunda obra nunca fue publicada. A continuación, la primera crónica de la serie que iré publicando poco a poco en este blog. 


EXTRANJEROS QUERIDOS EN QUITO 

Por Bolívar Bravo A. para EL COMERCIO


Refieren los quiteños antiguos que a fines del siglo pasado, un poco antes de la transformación de 1895, arribaron a Quito tres "gringos" que dejaron una magnífica huella por su iniciativa  y trabajo. Venían de la vieja Europa a Quito, ciudad hospitalaria y de noble abolengo. Estos tres gringos eran Pablo Charpantier, Ludovico Sedestrom y H. Carager. 

EL SEÑOR CHARPANTIER.- Inició sus actividades este simpático y gentil caballero francés que venía de París, centro de atracción mundial en el negocio de hoteles y estableció el famoso Hotel París, decano de los hoteles de Quito, el que estuvo ubicado en las calles García Moreno y Mejía. Al frente tenía su casa el caballero quiteño con Alfonso Barba, casa en la que funcionó en 1925, en la transformación juliana, el Ministerio de Previsión Social y Trabajo, creado como producto de la Revolución debido a la formidable visión de Luis Napoleón Dillon.

El Hotel París recibía a los pasajeros que llegaban a Quito y eran atendidos ofreciéndoles confort. Además, el buen Charpantier ofrecía un restaurante de primera clase, en donde se servían magníficos almuerzos a cincuenta centavos el cubierto. Si era extra, se pagaba un sucre, veinte centavos. 

Se preparaban carnes especiales y un buen vaso de vino que nos hacían recordar al Salón Normandy de Boulavert, fallecido hace poco y en el que se leía un rótulo que decía: Un almuerzo sin vino es como un día sin sol. 

LAS FAMOSAS PALANQUETAS

Se ha repetido: Recordar es vivir y el poeta de  las coplas don Jorge Manrique afirma: Cualquier pasado fue mejor. Y así es.

Hombre de trabajo, Charpantier amplió los servicios con panadería y pastelería, trabajando pan de primera clase, el pan briollo y las sabrosas palanquetas llamadas palanquetas Charpantier.

Las palanquetas tenían general consumo. A las cinco de la mañana abría las puertas y comenzaba la venta. En las cafeterías de la época se ofrecía el café con las palanquetas y mantequilla o nata. Las palanquetas valían diez centavos. 

A las tres de la tarde vendían las pastas que eran exquisitas, pasteles, bizcochuelos y quesadillas. Habían los aplanchados, cuatro por medio o sea cinco centavos. Se vendían también besitos, veinte por medio. 

Para los onomásticos se vendían budines con letras adornados para felicitar a los santos. Costaban de cinco sucres en adelante. Vendía caramelos que eran cilíndricos y que eran de diferentes colores y sabores y costaban tres por medio. 

Al frente de la panadería y pastelería estaba míster Adolfo, célebre panadero alemán. Era además un gran pastelero. Trabajaban varios nacionales que aprendieron el oficio, como Antonio Rivas, muy conocido. 

Posteriormente a su muerte se instalaron en Quito buenas panaderías y pastelerías  como La Vienesa, La Royal, La Chilena, Moderna u otras y hoy la Cyrano. 

Esa de Charpantier fue la primera. Cabe recordar que frente al Hotel París tenía su casa o mansión don José María Lasso. A esta caso llegaron en 1863 los primeros Hermanos Cristianos traídos por el Presidente Gabriel García Moreno, en donde funcionó el Ministerio de Educación desde 1933. 

Se cuenta que el gringo Adolfo vivía muy contento en Quito. Ganaba sesenta sucres mensuales y era un gran sueldo entonces. Charpantier era de grandes iniciativas. Su nombre es muy grato y fue el maestro de panaderos, pasteleros, saloneros y carameleros. Era muy trabajador. 

Era de alta estatura, usaba gorra y su modo habitual era de andar era con las manos hacia atrás.

Tenía amistad con muchos personajes quiteños y entre ellos don José María Lasso.

Charpantier poseía una quinta en Guápulo. De allí traía legumbres al Hotel. Fue el primero en sembrar los tomates de riñón. 

Ocupando la Presidencia de la República el General Plaza, a las cuatro de la tarde iba a tomar infaltablemente el té en en el Hotel París. Al frente estaba la casa de su novia doña Avelina, madre de los señores Galo, José María, Leonidas y sus hermanas.    

LA PRÓXIMA SEMANA LEA: REPORTAJES POPULARES DE QUITO (Diario EL COMERCIO)


jueves, 8 de abril de 2021

Convivir con el peligro junto al talud de la autopista General Rumiñahui

 En el barrio San José de Monjas Bajo aprendieron a vivir con el riesgo


Diego Bravo Redactor (I)


Las casas fueron construidas hace más de 40 años, cerca del talud de la autopista General Rumiñahui, en donde esta semana se produjeron deslizamientos de tierra por las intensas lluvias en la capital. 

 

Forman parte del barrio San José de Monjas Bajo, un populoso sector ubicado sobre la ladera, en medio de árboles y matorrales, a pocos metros de torres de alta tensión. 

 

El Gobierno de Pichincha declaró a esa vía en emergencia por 40 días, desde el 30 de marzo. El tramo Trébol-Intercambiador de la Simón Bolívar fue cerrado desde ayer, 2 de abril del 2021, a las 22:00, hasta las 05:00 del 5 de abril. En estos días se busca estabilizar el talud y evitar que la pendiente se venga abajo. El resto de días se trabajará desde las 10:00 hasta las 15:00.

 

Junto a dos casas, en la calle Línea Férrea, la maquinaria de esa entidad abrió un camino de tierra para que los obreros llevasen los materiales, limpiaran el lugar y cortaran los árboles que están a punto de caer. Ni las lluvias ni los relámpagos frecuentes asustan a esta vecindad. 

 

Están, como dicen, acostumbrados. Hace tres semanas, en la propiedad de Rosa Tupiza la fuerza del agua rompió las gradas que conectaban su vivienda con el terreno en el que siembra plantas. Antes, en esa cuadra había seis inmuebles, pero el Municipio desapropió a tres porque, debido al temporal, el alcantarillado colapsó y los destruyó. La casa de Tupiza es de cemento, tiene tres departamentos y fue construida a inicios de 1970 por su padre, que es albañil. Cuenta que hace cinco años cayó un fuerte rayo que dañó los electrodomésticos. 

 

Pese a los problemas, ella asegura que su propiedad es legal y solicita a la Alcaldía que les ayude con obras de alcantarillado. “Disfrutamos de la naturaleza, mi padre de 86 años sale a tomar aire puro”.

 

Bolívar Catota construyó su casa junto a la de Tupiza. Pidió a las autoridades que asfaltaran el tramo de la calle Línea Férrea ubicado frente a sus viviendas, el cual conduce a Luluncoto. Cuentan que allí funciona el Chaquiñán del Sur, pero no hay mantenimiento. Los vecinos ponen ripio para que los carros puedan pasar.



Con las lluvias de los últimos días, él teme que se produzcan más deslizamientos del talud. 

 

Luego del primer derrumbe, técnicos del Municipio y del Gobierno de Pichincha sobrevolaron la zona con drones para monitorear las condiciones del terreno y verificar el estado de las cunetas de coronación. 

 

Andrés Sandoval, coordinador de la autopista General Rumiñahui, explicó que las casas ubicadas junto al talud son seguras. Para César Díaz, secretario de Seguridad de la Alcaldía, es necesario evaluar la legalidad de los asentamientos situados cerca en donde se realizan las obras de mitigación. 

 

Acotó que hasta el momento, en el Distrito existen 72 zonas proclives a deslizamientos de masas y 78, a inundaciones, las cuales son vigiladas de forma permanente por los técnicos de Gestión de Riesgos. 

 

Entre tanto, otros vecinos de San José de Monjas Bajo también sufrieron afectaciones por deslizamientos en sus propiedades. La mañana del martes 30 de marzo, con una pala, María Robles retiraba la tierra que tapó el pozo de aguas servidas de su casa localizada en la calle Línea Férrea. 

 

Cuando hay lluvia, ella teme que se produzca un deslave de gran magnitud, porque el agua baja de las zonas altas del vecindario “como si fuera un río”. Por seguridad colocó un plástico sobre el talud de su casa para evitar que el agua filtre. 

 

Lo mismo hizo Fernando Escobar, quien vive y cuida la casa de su hermana radicada en EE.UU.; asegura que desde hace 20 años el barrio comenzó a poblarse y la situación se complica con las precipitaciones. Ahora, él espera que su hermana regrese a finales del 2021 para construir un muro, antes de que la lluvia afloje la tierra y haya una desgracia.


https://www.elcomercio.com/actualidad/barrio-monjas-riesgo-deslizamientos-quito.html



 

domingo, 28 de marzo de 2021

Miedo en los vecinos del barrio Puertas del Sol 2 en Carapungo

 

Foto: Julio Estrella

27 de marzo del 2021


Así se vive al filo del abismo en una zona de riesgo, en el norte de Quito


Diego Bravo C. 


Los vecinos del barrio Puertas del Sol, en Carapungo (norte de Quito) temen que las lluvias causen más derrumbes y la quebrada crezca y se lleve sus casas. Piden ayuda del Municipio. Aquí el testimonio de Estefanía Pabón: ​ 


Cuando mis papás compraron la casa en el barrio Puertas del Sol, en Carapungo (norte de Quito) hace 22 años, lo que más me gustaba era el enorme terreno en la parte trasera del lote. Había al menos 25 metros hasta la quebrada Carretas, donde podíamos correr y jugar con mis perros. Pero el paso de los años y de las lluvias ha hecho que ese barranco se vuelva una pesadilla. 


En invierno, el agua que baja de la parte alta de la zona va desgastando las laderas y llevándose poco a poco la tierra. Es como si la quebrada estuviese viva. Ya se devoró todo el terreno trasero, ahora amenaza con llevarse mi casa. La fuerza del agua hizo que se formara un socavón debajo de la construcción en la que vivo con mi mamá y mis tres hermanos. Pero no solo es eso, en la parte alta hay casas asentadas que lanzan sus aguas sucias a la quebrada y eso también nos afecta. 


El barranco tiene 38 metros de profundidad, por lo que salir al patio se volvió un riesgo no solo para nosotros sino para nuestras mascotas. ​ Yo rescato perros, los llevo a mi casa y los trato con amor. Ellos sienten cuando va a haber un deslizamiento y ladran. Se mueven de un lado a otro advirtiendo el peligro. Debido a la crecida del río y al desmoronamiento de las laderas, seis de mis mascotas han caído a la quebrada.

 

La única que ha logrado regresar es una gata que puede ver solo con un ojo. La bauticé como Valentina, por su valentía para sobrevivir. Por seguridad, construimos un muro lanzado y pusimos una cerca, pero el problema no se resuelve con eso. Hace 15 días, esas paredes comenzaron a cuartearse. No es solo el miedo de quedarte sin casa. Los olores son insoportables. 


Desde la ventana se pueden ver plásticos, basura y hasta excrementos, que muchas personas que viven colina arriba arrojan. Tenemos que cerrar las ventanas para que el hedor no entre a los cuartos. El problema no solo afecta a mi familia, sino a mis vecinos. Con ellos nos unimos para formar el colectivo Vigilantes de la quebrada Carretas, que actualmente tiene cientos de seguidores en Facebook, Twitter y Tik Tok. Allí publicamos información relacionada con el barrio. También abriremos una cuenta en YouTube para denunciar con videos. ​ 


Yo los represento y hago las gestiones para que el Municipio nos escuche y ayude. Estoy pendiente de dejar oficios, hablar con las autoridades, pero a ratos siento que todo es infructuoso. Soy comunicadora social especializada en el manejo de redes y producción audiovisual. Tuve que dejar mi trabajo para dedicarme completamente al colectivo. Somos decenas de hogares que convivimos con el peligro. Una familia vive arrinconada al fondo de su casa. Retiraron todos los muebles de la sala y los guardaron en una habitación porque temen que hagan peso y se hunda la construcción. 


Hace dos semanas, una señora me llamó desesperada para contarme que se produjo un deslizamiento y perdió parte de su terreno. Tuve que consolarle, darle ánimos y decirle que continuaremos luchando por proteger nuestros espacios, pese a las críticas y burlas. La emergencia más fuerte ocurrió justo hace un año, mientras descansábamos.  Poco antes de las 06:00 sentimos un sacudón en la casa. Al salir vimos una nube de polvo. El patio estaba en el aire. Me dolía no poder hacer nada. Solo me senté y lloré, no por el miedo sino por la impotencia. 


En el Municipio nos dijeron que debemos reubicarnos por seguridad, pero eso es imposible. No tenemos dinero para pagar la renta. En esta semana tuvimos la inspección de las autoridades municipales y nos dieron una solución. Es imposible embaular el caudal por los altos costos, pero hay un proyecto para interceptar las aguas servidas. Nos indicaron que comenzará a ejecutarse desde el 2022 y debemos esperar. Ahora buscamos que el Alcalde nos visite, constate los daños y declare a esta zona en emergencia. Ojalá lo haga, porque he dialogado con él y me ha dicho que tiene varias cosas que hacer. 


La autoridad 


El Municipio indicó que se está trabajando en la eliminación de las descargas directas a taludes en la zona. 


También en la impermeabilización de grietas y fisuras de las casas más afectadas. 


Además, hay un plan para que las casas en riesgo aprendan a manejar el agua lluvia.


https://www.elcomercio.com/actualidad/quito-quebrada-zona-riesgo-carretas.html




martes, 21 de abril de 2020

Tres facetas marcan la vida del Fiscal

Perfil del exfiscal Galo Chiriboga publicado en el 2012. En la gráfica, Chiriboga recorriendo las calles Chile  y Montúfar del Centro Histórico de Quito.  




Diego Bravo Carvajal


En la parada La Mariscal del trole, en el centro-norte de Quito, 12 personas esperan el bus. Una de ellas es el Fiscal de la Nación. Eran las 11:00 del viernes pasado. Galo Chiriboga se apoya sobre el cristal y espera el vehículo para trasladarse a la calle Vargas y La Marín (centro). 

Allí creció junto a sus padres, Joaquín y Carmela Zambrano. Esos barrios son entrañables para él y le despiertan gratos recuerdos. Viste una camisa naranja, pantalón de tela azul y zapatos de cuero cafés. Saluda con las personas que lo reconocen, incluso las abraza. 

Con la mano derecha en el bolsillo, cuenta que le gusta movilizarse en bus para no perder contacto con la gente. “Cuando me traslado al Centro Histórico siempre subo al trole”. Minutos antes le pidió a su guardia personal que no lo acompañara a la cita. Los apretujones de personas que entran y salen del vehículo interrumpen la charla. 

Al llegar a La Basílica, evoca que estudió la primaria en la escuela Hermano Miguel La Salle y en la Academia Militar Ecuador. Esa formación exigente -asegura- le ayudó a ser disciplinado y manejar equipos. Cursó sus estudios de Derecho en la Universidad Católica de Quito. Compartió clases junto a los abogados Pablo Ortiz, Fernando Acosta Coloma, entre otros. 

Los compañeros lo recuerdan como una persona amigable, coqueto con las mujeres y de activa participación en los movimientos universitarios como el Frente de Izquierda. “No fue un alumno brillante. Su rendimiento académico fue mediano”, narra un compañero universitario que pidió no revela su identidad. 

Se casó con la colombiana María Victoria Espinal, en 1978. Tiene dos hijos, el mayor Galo Fabricio, de 36 años, y Macarena, una pequeña de cuatro. La pareja se conoció en Medellín, al final de un concierto del mexicano Miguel Aceves Mejía, que Chiriboga organizó en esa ciudad. 

Esa precisamente fue otra de las actividades a las que se dedicó hasta el 2002: montar espectáculos musicales que lo convirtieron en un exitoso empresario. Pablo Milanés, Silvio Rodríguez, Mercedes Sosa, Víctor Heredia y Los Chalchaleros fueron traídos al por él. “Juntos viajábamos al extranjero para contratar a los artistas”, relata su esposa. 

Su veta empresarial surgió tras la muerte de su padre, en 1967. Antes de entrar a la universidad vendía cosméticos, perfumes, embutidos... Pero no solo fue próspero como empresario. En 1978 incursionó en la esfera pública. Fue Intendente de Pichincha en el mandato de Jaime Roldós Aguilera (1978-1981). 

En el período presidencial de Alfredo Palacio se desempeñó como ministro de Trabajo, de Gobierno y fue presidente de Petroecuador. Con Rafael Correa dirigió el Ministerio de Minas y Petróleos, la Embajada ecuatoriana en España, la presidencia de Petroecuador. Y hoy es Fiscal General. Pero el desempeño de Chiriboga, de 62 años, no ha sido ajeno a las críticas. 

A él se lo identifica como una persona afín al Jefe de Estado. Asambleístas de oposición coinciden en que la mayoría de controversias aparecieron durante la actual administración. Uno de los casos denunciados es la supuesta apropiación ilegal de una vivienda que perteneció a una pareja de alemanes, en una zona exclusiva de Quito, a través de Madrigal Finance Corp, con sede en Panamá, y que tiene un capital de USD 10 000. 

La demanda, que se siguió en el juzgado XIII de lo Civil, no obstante fue rechazada por falta de pruebas. Chiriboga admite que vive en esa vivienda y que aún es apoderado de ese fideicomiso. Esa propiedad -sostiene- estaba a punto de ser embargarda por la hipoteca del dueño anterior. “El valor nominal de Madrigal está en mi declaración de bienes como parte de mi patrimonio”. En su declaración también se incluye su pago de impuestos, que desde el 2008 ha superado USD 4 000. Entre sus bienes constan una oficina, un departamento, un parqueadero y una casa en Quito. 


También posee un terreno en Conocoto y un departamento en Florida (EE.UU.), valorado en USD 290 000. Uno de sus más duros críticos es el asambleísta Cléver Jiménez, quien critica los presuntos nexos familiares entre Chiriboga y el presidente Rafael Correa. Dice que son primos y que fue abogado en el juicio que el Mandatario entabló contra un banco por incluirlo en la Central de Riesgos. Por esas razones, el legislador impugnó su candidatura a la Fiscalía, en el 2011. 

Mientras baja por la calle Guayaquil para dirigirse a la casa donde vivió su adolescencia, en La Marín, afirma que no le preocupan las acusaciones. Su asistente de prensa, Ramiro Núñez, le entrega la resolución del Consejo de Participación Ciudadana y Control Social que descalificó la impugnación de Jiménez. Con un resaltador tiene marcado el artículo uno: “No se demuestra la falta de probidad del postulante. No hay veracidad en los fundamentos de impugnación presentados (...)”. Su afición por los toros Chiriboga se ubica al frente de la casa anaranjada donde vivió, en la calle Vargas. 


Allí funciona hoy una ferretería. Al otro lado está el mercado Arenas, donde hace 40 años se realizaban corridas de toros. Cuenta que el ambiente de la plaza despertó su afición por la tauromaquia. En su oficina privada en la avenida Amazonas y Jorge Washington tiene figuras, dibujos y pinturas de toreros. Sus familiares y amigos cuentan que conoce la historia taurina como la palma de su mano. 


Incluso, en 1997 se fracturó la rodilla cuando una vaca lo embistió en una tienta en Los Chillos. En una cirugía que duró cinco horas, el médico José Guerra le injertó una prótesis de coral. Desde entonces no puede trotar. Al llegar a la esquina de las calles Chile y Flores levanta el brazo derecho y muestra la puerta del sitio donde vivió. Ahora es un restaurante. Cuenta con orgullo que su adolescencia transcurrió en La Marín y que subía con sus amigos a La Tola a “darse de trompones” con los guambras’. “Era parte de la rivalidad de esos años”. Aunque no se considera un intelectual, es un buen lector de novelas y textos que traten sobre temas de Derecho. El último libro que leyó fue ‘Los Herejes de Oxford’ de S.J. Parris. 


El recorrido por el Centro Histórico termina cerca del mediodía. Al arribar a la parada de autobuses, junto a una gasolinera, lo espera un Gran Vitara plomo, con vidrios polarizados, donde lo esperan dos agentes. Desde España defendió a Correa   Galo Chiriboga  asumió la embajada ecuatoriana en Madrid el 9 de enero de 2010. A los pocos días, emitía un comunicado oficial de rechazo a la negativa del Ayuntamiento de Vic, en Cataluña, de empadronar foráneos en situación irregular.   


En menos de un mes lideraba la denuncia en contra de Air Comet, la compañía que perjudicó a cerca de 2 000 ecuatorianos. Fue muy activo los días posteriores a la tragedia de Castelldefels (Cataluña), el 23 de junio de 2010, en la cual fallecieron siete  ecuatorianos  al cruzar por las vías del tren. Se desplazó para dar soporte a las familias y fue junto a Freddy Arellano, cónsul en Barcelona, la cara visible del Gobierno ecuatoriano en un hecho de    repercusión. Alertado del drama hipotecario  de los ecuatorianos, se reunió con el gobernador del Banco de España, aunque sin resultados importantes. Pero ese empuje inicial fue diluyéndose. No logró separarse de una imagen política que defendía  al presidente Correa. 


Una actitud aún más evidente cuando convocó a los ecuatorianos residentes en España “a manifestarse” en contra del “intento de golpe de Estado”, del 30-S. Para la Asociación Hispano Ecuatoriana Rumiñahui,  el trabajo del ex embajador fue “deficiente”. Su presidente, Vladimir Paspuel, lo describe como una persona autoritaria  y con ánimo de figurar. “Asistía solo a los eventos potentes y nos atiborraba con notas de prensa intrascendentes”. 


Debido a ese intento de sobresalir -dice el líder- no planificaba en función  de los inmigrantes y falló en la estrategia. “Fue un error ir ante el Gobernador del Banco de España a pedir una solución hipotecaria solo para los ecuatorianos. Es pedir que un Presidente gobierne para una provincia. Debió reunirse con las asociaciones, planificar, hacer un frente común latinoamericano e incluir a los afectados españoles”, acota. Para Aída Quinatoa, de la Coordinadora de Ecuatorianos en España, Chiriboga fue “el único” que les dio espacio para exponer el problema hipotecario. En 2008 entregaron 3 000 firmas de afectados, “pero Issa Obando (predecesor de Chiriboga) no hizo nada”, recuerda la dirigente ecuatoriana.